Julio
García
Luis

Julio García Luis
Decano
Nacimiento:  
26
/
7
/
1942
Fallecimiento:  
12
/
1
/
2012

Nacido en Sagua la Grande el 26 de junio de 1942. Nunca supo que era sagüero, realmente fue una sorpresa saber que hacía 69 años había nacido en esta tierra, de la cual han salido tantos periodistas de merecido prestigio territorial, nacional e internacional.

Además de nacer en la Villa del Undoso, debía existir algún otro lazo que lo atara al terruño, venía periódicamente a Villa Clara, provincia con la cual se sentía muy identificado. Desde muy joven se alejó de Sagua la Grande, pero esa herencia que le impregna esta tierra a sus hijos fue con él a todas partes.

Realmente se preparó como maestro por necesidad, en su época el estudiante no tenía opción, no todos podían aspirar a prepararse en cualquier cosa; lo que estuvo al alcance de sus padres, era que ingresara en la Escuela Normal de Santa Clara, entonces llega a la escuela Superior, que antiguamente era séptimo y octavo grados, de ahí surgió la idea de ser maestro.

Fue profesor de los primeros educadores voluntarios, luego trabajó tres años en la Escuela Formadora de Maestros de Topes de Collantes, allí cursó la Universidad.

Aprendió ruso por las clases que se impartían en la radio, y luego también el inglés y el francés, gracias a las conferencias televisivas de Universidad para Todos. Como cualquier hijo de vecino se sentaba al amanecer frente el televisor, libreta en mano, “y podía caerse el mundo, que allí estaba, delante de la pantalla”.

En Topes de Collantes fue secretario del Partido, entonces se comenzó a organizar en La Habana el trabajo del Comité Central; a raíz de eso, en el año 1966, lo solicitaron para trabajar en dicho órgano.

Se inició en la Comisión de Orientación Revolucionaria, lo cual coincidió con el proceso contra el sectarismo, una situación muy peligrosa, dada en Cuba en el año 1962 y posteriormente en 1967, eso condujo a que se produjera un cambio en la dirección del periódico Granma y encargaron a varios compañeros a hacerse cargo del diario, entre ellos estaba él. Fue designando responsable de la página ideológica; mediante esa coyuntura empieza a desarrollarse como periodista.

Del mismo modo que fue maestro por necesidad, entró al periodismo por una circunstancia, lo cual no le desagradaba, al contrario, se fue familiarizando y llegó a laborar durante 20 años en el periódico. Aprendió todo empíricamente, no realiza ningún estudio de tipo teórico, fue a partir de la necesidad práctica y de las tareas que debía cumplir.

Enseñaba también en el barrio. Su sentido del compromiso hacía que siempre apoyara a sus alumnos, en las buenas y en las malas. Y lo mismo en una vigilia que en una marcha patriótica, allí estaba él de primero junto a los estudiantes, “se preparaba un pomito de té frío, se lo echaba en el bolsillo, y allá se iba con sus muchachos”.

Julito permaneció muy atento también a cada ser humano que lo rodeaba, y al devenir de su país, que amó entrañablemente. Así se proyectó durante toda su trayectoria profesional, lo mismo trabajando en el PCC, que en el periódico Granma; igual como presidente de la Unión de Periodistas de Cuba, que en el periódico Trabajadores, o como decano de la Facultad de Comunicación.

Comenzó a ejercer el periodismo en 1967 en el periódico Granma, donde desempeñó distintas funciones, entre las que sobresalen editorialista y jefe de la Página Ideológica. Dio cobertura a importantes visitas del Presidente Fidel Castro a diversos países y a encuentros internacionales.

Presidente de la Unión de Periodistas de Cuba (1987-1993). Vicepresidente de la Organización Internacional de Periodistas para América Latina (1987-1993). Redactor del periódico Trabajadores (1994-1998). Nombrado Decano de la Facultad de Comunicación de la Universidad de la Habana (1998). Autor de textos sobre periodismo. Ejerció el periodismo de opinión como colaborador en la radio y la televisión. Editor-jefe de la revista Habanera, del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos. Doctor en Ciencias de la Comunicación. Recibió la Réplica del Machete de Máximo Gómez.

Relevante periodista cubano, Premio Nacional de Periodismo “José Martí” por la obra de la vida en 2011.

Maestro voluntario, profundo editorialista y cronista del periódico Granma, Trabajadores y otros medios de prensa cubanos, Presidente de la Unión de Periodistas de Cuba, Decano de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana y docente de varias generaciones de periodistas, la súbita pérdida de Julio causa gran conmoción en el sector periodístico del país.

A pesar su reciente jubilación, continuaba laborando activamente como integrante del Comité Nacional de la UPEC, docente de Periodismo y en actividades políticas y profesionales.

El siguiente texto es de Abdul Nasser Thabet Teijero, graduado de Periodismo de la Facultad de Comunicación y se ha compartido por los alumnos del profe Julio, los de ahora y los de siempre.

La ética a veces nos dormía, la asignatura, claro está, y él también, es la verdad, negarlo sería faltar a su memoria. Pero de repente despertábamos algo babeados, concientes de nuestra falta, buscando la compostura en esas sillas tan incómodas y nos impactaba su mirada, penetrante, dulce, educadora. Ninguna otra materia le venía mejor a ese hombre bajito, fornido, de manos fuertes, tan fuertes como su intelecto, erudición y nobleza. Nobleza, esa es la palabra, la adecuada.

¿Cuántos estudiantes quedaron impresionados ante su sapiencia, parsimonia casi irritante, pero igual de tranquilizadora y hasta graciosa? Recuerdo que siempre estaba “en todo”: Festivales de Cultura, Juegos Caribe, marchas, coloquios, en todo, no faltaba a una, siempre con nosotros. Casi nunca hubo un “no” saliendo de sus labios, siempre encontraba la manera, la forma adecuada, la solución exacta.

Al terminar la carrera fue imposible no extrañarlo, se nos iba junto a la “teja maldita” -esa que no conocen los nuevos por mudarse a un sitio de más confort-, el chismoteo en los pasillos, las fiestas, la cafetería y la cafetera, los pastelitos de Juan Carlos, Felo, la radiobase, Cori…todo. Pero nunca pensamos perderlo así, para siempre, nunca, como nunca se piensa perder a las personas amadas.