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La cantante cubana Haydée Milanés distinguió el 30 Festival Internacional Boleros de Oro con su talento excepcional y sello íntimo, con una demostración de cuán nada importa el tiempo ante las obras rotundas.

Algunos le llaman clásicos a esas composiciones que aparecen de época en época con naturalidad, como si pertenecieran a cualquiera y la vocalista cubana así las asumió, mas no seamos ciegos, incluso los clásicos han perdido terreno en tiempos de globalización de tanta banalidad a nivel mundial.

Milanés parece por momentos una joven fuera de época, y -para mayor reafirmación- lejos de entregarse a los facilismos comunes en las artistas de hoy, opta por cultivar un repertorio, cubano y latinoamericano, de gran carga espiritual y sobradas complejidades interpretativas.

No solo lo hace con seriedad y amor, sino con humildad, con sencillez y un gusto notable que extasió la víspera a los asistentes a sus dos conciertos en el Museo Nacional de Bellas Artes de Cuba.

Sin un solo grito y en versiones cuidadosamente estudiadas, la joven cantó obras como La gloria eres tú, del cubano José Antonio Méndez; y Contigo en la distancia, del coterráneo Cesar Portillo de la Luz; además de temas como Se te olvida y Esta tarde vi llover, de los mexicanos Álvaro Carrillo y Armando Manzanero, respectivamente.

La propia artista observó la familiaridad con la cual solemos escuchar en la isla a estos autores, que de tan conocidos no parecen extranjeros.

También, recurrió a la poética de otra destacada compositora cubana del siglo XX, Marta Valdés, para conducirnos por textos inteligentes, reflexivos, colmados de propuestas audaces.

Sus canciones hablan por sí solas, argumentó la cantante, segundos antes de regalar al auditorio más temas de una autora que, al decir de Pablo Milanés, dejó un aliento único en la música cubana.

Precisamente de ese gigante de la composición el público esperaba alguna pieza y la hija ofreció dos joyas poco conocidas, acompañada desde el piano por un virtuoso y sentimental Cucurucho Valdés.

Los arreglos musicales y los instrumentistas estuvieron de lujo: Enrique Plá en la batería, Roberto García en la trompeta, Edgar Martínez en la percusión, Samuel Burgos se alternó en el bajo con el experimentado Fabián García Caturla, en tanto Dayron Ortiz y Raúl Verdecia aportaron al ritmo con sus guitarras.

A una gran mujer que ama con todas las fuerzas del alma, dedicó Milanés los conciertos, y enunció: a La Habana, que el año próximo estará cumpliendo 500 años.

De acuerdo con la vocalista, siempre fue una ilusión para ella poder participar en el Festival Bolero de Oro, que tiene lugar en esta capital hasta el 24 de junio, y el maestro Guido López Gavilán formuló la invitación.

Para cerrar los conciertos, esta joven que pasa de las modas y en verdad no las necesita, reservó el mayor éxito del cantautor cubano Frank Domínguez: Tú me acostumbraste, y ante la marea de aplausos bromeó con que faltaba una canción, para retornar al repertorio de Marta Valdés con Palabras.

Aunque satisfechos por la intensidad volcada en las propuestas, no pocos se quedaron con deseos de escuchar más canciones porque con Haydée Milanés ni dos conciertos seguidos bastan.

Fuente: Prensa Latina

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