Walfrido
Guevara
Navarro

Walfrido Guevara Navarro
Nacimiento:  
9
/
12
/
1916
Fallecimiento:  
23
/
6
/
2004

Nace en Santiago de Cuba.

Durante la década de 1930 hizo su aparición como autor e intérprete de canciones trovadorescas y guarachas.

Formó dúo con Raúl Barbarú en Santiago de Cuba, de donde se trasladaron a La Habana, en 1940, desde entonces se presentaron en la emisora Mil Diez. Luego se unió en etapas sucesivas, a José Antonio Valentino y Santiago Fulleda, hasta integrar, en 1947, un dúo con Juvenal Quesada.

Autor de las canciones y boleros: “Un juramento de amor”, “Derrotado corazón”, “Canción del borracho”, “No quiero matarte”; del son montuno: “Qué cinturita”; del chachachá: “Bésala y cásate”, y de guarachas que han sido muy bailadas: “Qué buena es la nochebuena”; “Dengue con dengue”.

Más recientemente hizo presentaciones en actividades de trova junto a Ida Laguardia y Antonio Rodríguez, como guitarrista acompañante, con el nombre de Los Idaidos.

Heredero de la trova tradicional santiaguera, donde nacieron los cantores o cantadores, sonó la lira durante 80 años.

Cuando nació ya eran famosas las descargas y serenatas en la Alameda, la Plaza de Marte, la Trocha, el Tivolí. Departió con muchos de los clásicos trovadores y fruto de ello venía preparando un libro –que como casi siempre sucede, nunca publicó- hablando de la vida y milagros de la música cubana.

Su vivienda estaba llena de cajones, discos, fotos y memorias de músicos. Vivía en los arrabales de la capital, en el barrio de Lawton, donde, a inicios del siglo XX, pastaban las vacas que llevaban leche a la ciudad.

Walfrido se mostraba reticente a ofrecer todas las informaciones que tenía celosamente guardadas, pero mientras el tiempo va y viene, soltaba algunas prendas de la música cubana que aquí ofrezco.

Al fallecer muy pocas personas se enteraron.

- Walfrido, ¿desde cuándo usted canta?

- Desde niño, porque mi papá era tabaquero, antes las tabaquerías eran semilleros de cantadores. En vez de lectores, los trabajadores cantaban para entretenerse.

- Y usted, ¿qué aprendió?

- Yo no aprendí nada, conozco de todo un poco, un trovador empírico.

- ¿Cómo era aquel mundo trovadoresco?

- No había radio - cantaba el que más fuerte pitaba. La gente decía, llegaron los cantadores, después de las 11 de la noche, quitaban la luz. Cuando aquello los pueblecitos tenían una propia planta eléctrica. Santiago de Cuba era una ciudad gozadora y ya tu sabes, de ese clima salieron los cantadores.

- Y usted, ¿de qué vivía?

- De los aprendizajes de mi padre en la tabaquería.

- Pero, ¿usted siempre vivió en Santiago de Cuba?

- Viví un tiempo en Matanzas, de 1912 a 1922 y en Manzanillo sobre 1916.

- ¿Cuándo compone por primera vez?

- En Manzanillo en 1926 con un septetico de son para niño, escribí: Vitalio el manisero: "Pueblo, despierta / aunque no tengas dinero / te está cantando en la puerta / el antiguo manisero / con la canasta en la mano / y no sabe qué cantar/".

- ¿De dónde te alimentabas para componer?

- Del teatro bufo y me pensaban que eran mías: "Maní tostao caliente / para las viejas que no tienen diente".

- ¿El primer cantante que le cantó una canción?

- Joseíto Fernández (Guajira Guantanamera), me interpretó un bolerito: Ten calma mujer, ya yo estaba en La Habana.

- ¿Cuándo llegas a La Habana?

- En 1939, estaba en su apogeo el danzón-mambo y comenzaba el cabaret Tropicana.

- ¿Cómo sobrevivió en la capital?

- Recuerda que yo tenía el oficio de tabaquero y quien tienen un oficio no se muere. En Oriente me metían mucho miedo con la ciudad, que habían muchos carteristas y andábamos asustados con las manos en los bolsillos.

- ¿Cómo se fue colando con la música en La Habana?

- En la radio acogían a los cantadores, estuve presente en la inauguración de la Mil Diez. Ibrahím Urbino de la RHC Cadena Azul me escuchó y me mando a buscar. Encontró valores en los boleros que yo cantaba con una fuerza distinta a lo que hacía María Teresa Vera. También cantaba canciones dedicada a la Guerra Mundial, con la orquesta de Julio Cuevas. Aquellas canciones hacían llorar a los que tenían familiares en la guerra.

- ¿Qué intérpretes más le cantan canciones?

- Dominica Verges (mexicana-cubana), Benny Moré me grabó dos canciones: Qué cinturira, un son montuno. La grabó en México, no sé cómo llegó esa canción a sus manos. Lo conocía antes de marchar a México en 1945, después me lo encuentro a su regreso en 1951, me saluda efusivamente en la calle de San Joaquín y Monte y me dice: "La gente de la vieja guardia". Era muy natural, sencillo, nada alardoso, gente de pueblo. Después con su banda gigante me graba: No quiero matarte, letra de mi hermano Ofelio. Tito Gómez también me cantó varias canciones, la lista es larga.

- La musicalización de poemas de Nicolás Guillén es bien conocida.

- Guillén decía: "Me ha puesto música a mis poemas: Caturla, y mucha gente; pero Walfrido Guevara, ¡cuidao!".

- ¿Cuántos dúos ha hecho?

- Muchos: Guevara-Fulleda, con el que canté la primera canción de Leopoldo Ulloa. El más conocido con el que trabajé fue el Barbarú en Santiago de Cuba, donde nos presentábamos en la radio y me situó en la popularidad. En La Habana el dúo con Ida, mi esposa de más de 30 años. Nos conocimos en la Peña de Sirique, en Infanta y Santa Rosa y cantamos por todo el país.

- Hablemos de las personalidades que conoció.

- Estuve muy relacionado con Cheo Marquetti, al que le preparé un conjunto. Fue el mejor repentista de Cuba, gran sonero, por la fuerza de sus ejecuciones, el estilo muy adelante, el timbre. Toda Cuba cantaba aquello que decía: "Guajira, el son te llama/", que después popularizó en el Buena Vista Social Club, Puntillita, Manuel Licea.

- Conoció a Panchito Riset.

- Panchito me cantó: Nuestra realidad, por cuestión de gusto. En el bolero soneado era el rey.

- Conoció a Pablo Quevedo, el divo de la voz de cristal.

- Cuando cantaba no se escuchaba ni un mosquito, silencio total, voz suave, de terciopelo, como un Lucho Gatica.

- ¿Qué puede decirme de su juventud?

- "Se fue mi juventud sin avisarme / dejándome en silencio con 80".-


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