Severo Felipe
Sarduy
Aguilar

Severo Felipe  Sarduy  Aguilar
Nacimiento:  
25
/
2
/
1937
Fallecimiento:  
8
/
6
/
1993

Narrador, poeta, ensayista, hombre de teatro y de radio, fue un versátil artista y una de las figuras fundamentales del llamado posboom latinoamericano.

Hijo de un trabajador ferroviario, hasta los trece años Severo Sarduy vivió en un cruce de ferrocarriles de Camagüey, al centro-este de Cuba, llamado Cuatro Compañeros. Allí recibió su primera enseñanza y comenzó a escribir. En su provincia natal publicó, en la imprenta de Joffre, el poema de vanguardia "Tres", fechado en 1953. Concluyó el bachillerato en Ciencias y Letras en el Instituto de Segunda Enseñanza en 1955, año en que inició su colaboración en la revista habanera Ciclón. Por esos años estuvo vinculado a algunos grupos poéticos y colaboró en El Camagüeyano con parte de su temprana poesía.

En 1956 se trasladó a La Habana para cursar estudios universitarios de Medicina, los cuales interrumpió por el cierre de la Universidad. Ese año comenzó a trabajar en el Departamento de Redacción y Nuevas Ideas de la agencia Técnica Publicitaria Panamericana. Pronto estableció contactos con el grupo nucleado en torno a Virgilio Piñera y la revista Ciclón, y colaboró en Carteles, El Mundo y Diario de la Marina. Se vinculó también al grupo de artistas plásticos Los Once, y escribió textos de presentación para programas de exposiciones. Poemas suyos fueron incluidos por Samuel Feijóo en Colección de poetas de la ciudad de Camagüey(1958).

Después del triunfo revolucionario de 1959, colaboró en el periódico Revolución, sobre todo a través de su página Nueva Generación y de su suplemento cultural Lunes de Revolución. Ese mismo año fue uno de los fundadores de la Unión Nacional de Jóvenes Dramaturgos Cubanos; e integró el consejo de redacción de la página diaria Arte y Literatura, del Diario Libre, donde aparecieron numerosos textos suyos. A fines de 1959 obtuvo una beca de la Dirección de Cultura del Ministerio de Educación para estudiar crítica de arte en Europa. Tras unos meses en Madrid, decidió radicarse en Francia de manera definitiva a partir de 1960.

Desde entonces, Sarduy se manifestó como un incansable viajero que transitó por América, Europa Occidental, Asia y África. La decisiva relación que mantuvo con las culturas de Asia y del Magreb se debe al itinerario que siguió en países como Turquía (1961), Marruecos (1968), la India (1971), Túnez (1972), Indonesia (1973), Irán (1974), Argelia (1975), Sri Lanka (1976), Nepal (1978), Sikkim (1978) y Bután (1978).

En París, publicó su primer libro, Gestos (1962), realizó estudios de crítica de arte en la Escuela del Louvre, y fue nombrado alumno titular de la Escuela Práctica de Altos Estudios de la Universidad de La Sorbona, donde cursó arte griego, así como metodología estructuralista con Roland Barthes. Con este reconocido intelectual francés sostuvo, a partir de entonces, una estrecha amistad. Estuvo vinculado al grupo estructuralista de la revista Tel Quel, en la que colaboró. Durante largos años trabajó como director de la Colección Hispanoamericana, en la casa editorial Du Seuil.

Se desempeñó por mucho tiempo como redactor y locutor en la Radiodifusión Francesa. Fue también animador de Literatura en Debate, programa en español de Radio Francia Internacional, donde su trabajo periodístico, sostenido durante treinta años, le permitió realizar programas dedicados a la ciencia y a la cultura. Sarduy también es autor de varias piezas radiofónicas, algunas de las cuales fueron premiadas en Francia e Italia. Entre ellas se encuentran Dolores Rondón (1965), La playa (1971), La caída (1971), Relato (1971), Los matadores de Hormigas (1971) y Para la voz (1977).

Su pieza teatral La playa fue estrenada en la República Federal Alemana en 1969; y por su novela Cobra recibió en 1972 el Premio Médicis Internacional. En 1991 la Editorial Gallimard le encargó el relanzamiento de La Croix du Sud, primera colección especializada en literatura iberoamericana creada por Roger Caillois. En los últimos años de su vida se dedicó a la pintura con buen éxito de crítica, y en 1993 expuso su obra en París. Poco después falleció a consecuencia del SIDA, una enfermedad que le se había sido detectado tres años antes. Póstumamente fue publicada su novela Pájaros de la playa.

Considerado como uno de los representantes más importantes del posboom latinoamericano, Severo Sarduy es también un exponente de la posmodernidad a partir de una obra literaria que se sustentó en el barroco, en las teorías estructuralistas y postestructuralistas sobre el lenguaje, así como en la experimentación formal. Su ideario estético conforma una teoría que contamina todos los géneros mediante los cuales se expresó, y que incluyen al teatro, la novela y la poesía.

La escritura de Sarduy se caracteriza por su ornamentación y espíritu paródico, lo cual en ocasiones se convierte en parábola. Sus obras se nutren de una polisemia que va desde la palabra hasta la estructura narrativa: el desdoblamiento puede manifestarse, por ejemplo, en personajes que sobrepasan los límites sexuales o en sus intentos de novelas-poemas, donde lo narrativo se violentaba dentro de sus propios límites. Apoyado en un gran caudal de información y en una vasta cultura, Sarduy aprovechó zonas del conocimiento que van de la cosmología al kitsch, del estructuralismo a la teoría del neobarroco, de los lenguajes de los medios de comunicación masiva, al tejido del idioma. Además, estableció contactos con el psicoanálisis y con las teorías del lenguaje de Jacques Lacan.

Por otra parte, la obra literaria de Sarduy remite a horizontes tan sugestivos y diversos como las religiones afrocubanas, el barroco hispánico, la pintura taoísta, el estructuralismo o el arte del disfraz y el tatuaje; los cuales supo conjugar para abrir nuevos caminos a la creación contemporánea. Con Gestos (1963), Sarduy inició la denominada novelística de la Revolución, y con ella comenzó también un periplo espacial narrativo, de amplias coordenadas: se inicia en el oriente cubano, con otras obras como De donde son los cantantes (1967), para luego extenderse a Europa con Cobra (1973), pasar al Lejano Oriente con Maitreya (1978), y retornar a América con Colibrí (1983) y Cocuyo (1990). Todas son novelas estructuradas y escritas bajo las ideas que Sarduy expresa en sus ensayos Escrito sobre un cuerpo (1969), Barroco (1974) y La simulación (1982): sobre todo el lenguaje como cuerpo y el cuerpo como texto, el travestismo y la riqueza expresiva de la tradición literaria latinoamericana.

En su obra ensayística, Sarduy construye un fuerte discurso teórico, de reflexión semiótica y culturológica. En ella propone, entre otras ideas, que la profunda transculturación del Caribe ha producido la carnavalización intensa, pues continuamente tienen lugar inversiones de valores culturales. Asimismo, la cultura cubana y caribeña es percibida desde el dialogismo, es decir, por el cruce intenso de múltiples códigos: lingüísticos, míticos, rituales, arquitectónicos o culinarios… Por otra parte, en “El barroco y el neobarroco” (1972), Sarduy propuso por primera vez el término neobarroco, el cual fue incorporado en los trabajos críticos de muchos filósofos europeos, entre ellos, sobre todo, el italiano Omar Calíbrese en el libro L´età neobarocca (1987). La propuesta del neobarroco latinoamericano y caribeño de Sarduy se relaciona con la geometría fractal y otras perspectivas matemáticas que le permitieron crear el concepto de retombée (palabra francesa que significa ‘recaída’). A partir del estudio del barroco histórico, Sarduy afirmó que la elipse (en relación con las leyes de Kepler) recae o subyace en la poética de Góngora, en las pinturas de Caravaggio o en la arquitectura de Borromini; apoyado en esta teoría de la bicentralidad de la elipse, Sarduy explicó que la realidad es transgresiva por naturaleza.

Entre los múltiples referentes literarios de Sarduy destacan las lecturas de José Lezama Lima, cuya impronta manifiesta en su ensayo “El heredero”. Lezama le aportó el paradigma de interpretación de la realidad insular, la perspectiva “oblicua” para entender el mundo, y la integración armónica de la cultura cubana con la universal. Por otra parte, destaca asimismo la influencia de Octavio Paz, con quien compartió la fascinación por la India, el descubrimiento de Oriente, la conciencia de su alteridad y la fe en la palabra poética, algo que también lo emparentó con sus lecturas de Rubén Darío, Ramón de Valle Inclán, o Guillermo Cabrera Infante.

La dramaturgia de Sarduy está conformada por seis textos: La playa, La caída, Relato, Los matadores de hormigas, Tanka y Je vous écoute. Todas se caracterizan por la brevedad, el carácter profundamente cuestionador, la experimentación escénica, la libertad de la escritura, la integración de lenguajes específicos de diversas áreas de la cultura, la confluencia de voces diversas, la alternancia temporal, la disolución de los personajes y la alternancia de papeles en la representación teatral. Por otra parte, se trata de obras que insisten en el caos sonoro, en la superposición de voces y en la comunicación de los movimientos y los efectos escenográficos, todo lo cual confluye con las ideas de Sarduy sobre el lenguaje, el cuerpo y el barroco.

En su última novela, Pájaros de la playa (1993), Sarduy ofrece testimonio de su sufrimiento y del deterioro creciente de su propio cuerpo, afectado por el SIDA. La obra, ambientada en una clínica, se dedicada a documentar el proceso y desarrollo de una enfermedad que nunca se identifica, y se desarrollan los síntomas a partir de varios personajes contagiados y de una extensa lista de fármacos que se van enumerando. En la novela está presente la noción de una “caída”, el sentimiento de la marginación y el resentimiento contra los demás. Se trata de un intenso proceso reflexivo que por momentos roza lo irónico y lo carnavalesco, y que se sitúa como antípoda del efecto creador del Big Bang, una idea desarrollada en su obra anterior. Si antes el espíritu de sus obras era lúdico y paródico, en esta novela final es casi filosófico. Ahora el cuerpo no es visto tampoco desde su dimensión artística, sino como materia corrupta y en plena desintegración.

Obras
Novelas
Gestos. 1963
De donde son los cantantes. 1967
Cobra. 1972.
Maitreya. 1978.
Colibrí. 1984.
Cocuyo. 1990.
Pájaros en la playa 1993

Ensayo:
Escrito sobre un cuerpo. 1969.
Barroco. 1974.
La simulación. 1982
El cristo de la Rue Jacob.1987.
Nueva inestabilidad. 1987.
Ensayos generales sobre el barroco. 1987.

Poesía:
Flamenco. 1970.
Mood Indigo. 1970
Overdose 1972.
Big Bang. 1974.
Daiquiri. 1980
Un testigo fugaz y disfrazado. 1985

Guión radiofónico:
La playa. 1971.
La caída. 1971.
Relato. 1971.
Los matadores de Hormigas. 1971.
Para la voz. 1977.


Noticias relacionadas