Orfilio Orestes
Peláez
Molina

Orfilio Orestes Peláez Molina
El Profe
Nacimiento:  
17
/
11
/
1923
Fallecimiento:  
17
/
1
/
2001

Nació en Magarabomba (actual poblado del mismo nombre, perteneciente al municipio Céspedes de la provincia Camagüey), Cuba.

Procedente de una zona rural, desde niño y sin que para nada estuviera presionado por la situación económica del hogar, su padre le enseñó a cortar y alzar caña, arar la tierra, ordeñar vacas, pero sobre todo, a ser honrado y sincero, a no faltar jamás a la palabra empeñada, a saber que la única forma de ganarse el sustento es con el trabajo digno.

Nunca olvidó aquellas lecciones y a pesar de que con el paso del tiempo se convirtió en una personalidad del mundo científico, jamás dejó de ser ese individuo franco, asequible y sencillo que recuerdan quienes lo conocieron.

En 1939 ingresó en el Instituto de Segunda Enseñanza de Camagüey donde fue presidente de la Asociación de Estudiantes, en 1944 ingresa a la Universidad de La Habana para cursar la carrera de Medicina.

Hubo de mostrar una voluntad férrea frente a oposiciones familiares, necesidades materiales y opiniones desalentadoras de otros facultativos, ante su decisión de estudiar Medicina, y especializarse finalmente en Oftalmología.

Obtuvo el título el 30 de julio de 1951 y aunque hizo su tesis de graduación en Medicina Legal, la muerte de un amigo cercano al cual le pronosticaron que se quedaría ciego por tener retinosis pigmentaria (RP), determinó que la oftalmología fuera su camino definitivo, y dentro de ella, el de trabajar sin descanso por encontrar alguna forma de tratarla.

Con posterioridad ejerció en la Clínica Acción Médica, en la Liga contra la Ceguera (actual Hospital Oftalmológico “Ramón Pando Ferrer”), y en el Servicio de Neuroftalmología del Hospital “Calixto García”. Llegó a alcanzar las categorías de Especialista de Segundo Grado en Oftalmología y de Doctor en Ciencias Médicas. Recibió adiestramientos en Queratoplastia, Microcirugía Ocular y Traumatología durante los años 1968-1970, en España y la U.R.S.S., país este último donde fue becario de los Institutos Krasnov y Fiódorov.

Eminente y prestigioso científico, conocido internacionalmente como el creador de un nuevo tratamiento para la Retinosis Pigmentaria. Doctor en Ciencias Médicas, Profesor Titular, Especialista de 2do grado en Oftalmología. Director del Programa Nacional de Retinosis Pigmentaria y del Centro Internacional de Retinosis Pigmentaria "Camilo Cienfuegos".

Activa labor científica nacional e internacional: congresos, simposios, foros, investigaciones, y ensayos clínicos, tutorías y asesorías de tesis de aspirantes a especialistas. Miembro de Honor de la Academia de Ciencias de Cuba; miembro correspondiente de la Academia de Ciencias de México, miembro de la Sociedad Mundial de Ergoftalmología , de la Sociedad Española de Ergoftalmología y de la Association for Research in Vision and Ophthalmology (ARVO) EE.UU.

Fue estimulado con reconocimientos, condecoraciones y distinciones, entre ellos, condecoración y medalla "Dr. Carlos J. Finlay" por sus aportes a la medicina cubana. Cuenta con un vasto aval de publicaciones sobre la especialidad

Brillante oftalmólogo que descubrió efectivos métodos para combatir la retinosis pigmentaria o ceguera nocturna. Creador del Centro Internacional encargado de combatir esa afección visual.

En 1987 realizó las primeras intervenciones quirúrgicas con éxito. El procedimiento comprende la introducción, en el espacio subesclerótico de tejido vascular retro-orbital, del propio paciente, para la revitalización de las células fotorreceptoras retinianas. El Dr. Peláez combinó además dicho procedimiento quirúrgico con la aplicación intravenosa de ozono y de suplementos vitamínicos, así como con la terapia electromagnética. Reconoció la importancia del diagnóstico precoz de la afección, el cual posibilita una mejoría de hasta un 90% de los casos.

Otro de sus aportes científicos a la medicina cubana fue el estudio sobre el "signo del tatuaje", en la localización de cuerpos extraños intraoculares magnéticos. Entre sus principales investigaciones estuvieron: la epidemiología de los traumatismos oculares; la epidemiología y ensayos clínicos en el tratamiento de la conjuntivitis hemorrágica en Cuba; las quemaduras y causticaciones oculares.

En relación con la retinosis pigmentaria, llevó adelante estudios epidemiológicos, heredo-familiares y de sus características clínicas y oftalmológicas en el niño, el adulto y el anciano cubanos. Realizó, además, experimentos quirúrgicos en animales de laboratorio, en instituciones científicas de Cuba y Suecia.

Publicaciones
Aportó un amplio número de publicaciones sobre su especialidad, en revistas nacionales e internacionales. Su libro Retinosis pigmentaria. Experiencia cubana, donde plasmó los resultados de años de lucha contra este desorden de carácter hereditario, fue premiado por la Crítica Especializada en enero de 1999, y ocupa un lugar relevante en la bibliografía para el estudio del tema. La presentación de sus logros se extendió a diversos eventos nacionales e internacionales, entre los que se destacan los Congresos mundiales de Oftalmología, ARVO International Meetings y el Primer y Segundo Simposios Internacionales de Retinosis Pigmentaria, el último de los cuales presidió. Sería precisamente en la arena internacional, donde a las críticas plagadas de intenciones políticas, el Dr. Peláez opondría el aporte de sus resultados.

En el campo de la docencia obtuvo la categoría de Profesor Titular de Oftalmología, del Instituto Superior de Ciencias Médicas de Ciudad de La Habana, donde fungió además como Profesor Consultante, y llegó a ocupar el Vicedecanato de Investigaciones y Postgrados de la Facultad de Medicina “Salvador Allende” del Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana, entre 1980 y 1990. Como complemento de su actividad en la investigación, contribuyó a la formación de nuevos especialistas en Oftalmología, e impartió numerosos cursos y adiestramientos.

Brindó conferencias en diversos países, entre ellos: Estados Unidos, Colombia, Portugal, España e Italia. Fue Director del Programa Nacional de Retinosis Pigmentaria y del Centro Internacional de Retinosis Pigmentaria “Camilo Cienfuegos”, así como Presidente de la Sociedad Cubana de Retinosis Pigmentaria, desde su fundación hasta su deceso. Presidió la Sociedad Cubana de Oftalmología, entre los años 1961 y 1975. Dirigió el Hospital Oftalmológico “Ramón Pando Ferrer” (1961-1969) y el Servicio de Oftalmología del Hospital “Salvador Allende” (1970-1980). Entre sus múltiples actividades desplegadas, estuvo la dirección de la Revista Cubana de Oftalmología, donde vieron la luz buena parte de sus logros en la especialidad.

Méritos
Recibió la distinción de Miembro de Mérito de la Academia de Ciencias de Cuba, en 1998, y la de Miembro de Honor del Colegio de Ópticos de la Facultad de Medicina de San Juan, Puerto Rico, en 1997. Formó parte de varias organizaciones científicas internacionales, entre las que se encuentran: la Academia de Ciencias de México, la Sociedad Mundial de Ergoftalmia, la Sociedad Española de Ergoftalmia y la Association for Research in Vision and Oftalmology (ARVO) de Estados Unidos.

Fue estimulado con numerosas distinciones, entre las que se encuentran: la condecoración y medalla “Dr. Carlos J. Finlay”, por su aporte a la medicina cubana; la Medalla de la Academia de Ciencias de Sofía, Bulgaria (1993), como reconocimiento al Mérito Científico; y el Premio Visión en California, Estados Unidos (1994), por haberse dedicado durante 40 años al estudio e investigaciones en Retinosis Pigmentaria. Asimismo, recibió en tres ocasiones el Trofeo a la Calidad en los Servicios Médicos, en las ciudades de Madrid y New York, durante los años 1995-1997.

En el orden político nacional, se desempeñó como diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular, y se le distinguió como Héroe Nacional del Trabajo de la República de Cuba, así como Vanguardia Nacional del Sindicato de los Trabajadores de la Salud, por más de quince años.

Después de años de intensa investigación su trabajo fue reconocido mundialmente.

Al dirigirse a los jóvenes científicos, expresó que lo más importante es mantener la superación constante y no disminuir el espíritu de lucha contra las dificultades. “Merece la pena, porque aliviar el dolor humano compensa cualquier sacrificio.”

Sensible y perseverante, el doctor Orfilio Peláez Molina dedicó más de 40 años al estudio de la retinosis pigmentaria, afección degenerativa de la retina de carácter hereditario, causante de ceguera, cuyos síntomas son la mala visión nocturna, problemas para adaptarse a los cambios de iluminación, y la reducción progresiva del campo y la agudeza visual. Puede aparecer asociada a diferentes trastornos genéticos que causan retraso mental, sordera, cardiopatías congénitas, insuficiencia renal y problemas endocrinos.

Con entereza soportó el escepticismo de algunos colegas, la indiferencia, o la falta de ética; pero siguió adelante, sin cejar en el empeño, acompañado por su esposa Mariadela, compañera de agotadoras jornadas tanto en consulta como en el quirófano.

Finalmente, en la segunda mitad de la década de los 80 del pasado siglo, puso a punto un esquema integral para el tratamiento de la enfermedad con el objetivo de detener su avance, que incluyó el diseño de una novedosa técnica quirúrgica.

Su mayor recompensa fue la creación del Programa Nacional de Retinosis Pigmentaria, a partir del cual surgió después una red de centros provinciales, que posibilita hasta el día de hoy la atención multidisciplinaria especializada, requerida por estos pacientes discapacitados y su familia.

La aplicación del procedimiento terapéutico logró detener el progreso de la enfermedad en alrededor del 70% de los casos atendidos, y una mejora de la visión en un 16% de ellos.

Dada la demanda que comenzó a tener el método cubano en el exterior, en junio de 1992 se creó el Centro Internacional de Retinosis Pigmentaria Camilo Cienfuegos, donde en estos 18 años recibieron atención médica 11 429 pacientes de 104 países.

Sus discípulos lo llamaban el Profe. Era Doctor en Ciencias Médicas, Profesor Consultante y Titular del Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana, Especialista de Segundo Grado en Oftalmología.

Fue acreedor de numerosos reconocimientos, entre ellos el de Héroe del Trabajo de la República de Cuba, la Orden Carlos Juan Finlay y el Premio Visión, otorgado en la ciudad de Los Ángeles, California, en 1994, además de ser miembro de Mérito de la Academia de Ciencias de Cuba y de otras instituciones homólogas de varios países.

En plena capacidad intelectual, a la edad de 77 años, el doctor Orfilio Peláez Molina dejó de existir, el 17 de enero del 2001, víctima de un infarto cerebral. Su deceso constituyó una sensible pérdida, pero su legado está vivo en cada paciente que vio detenida o mejorada su enfermedad, y en los especialistas que aprendieron a su lado el arte de multiplicar milagros.


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