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El destacado pianista Huberal Herrera festejará sus 90 años de edad en la Basílica Menor de San Francisco de Asís.

Huberal Herrera se festejará a sí mismo. Quizá hubiera sido mejor que otros lo arroparan en su celebración, es más, ello seguramente sucederá cuando llegue el día exacto, 28 de mayo, de completar sus 90 años de edad. Él se ha querido adelantar y regalar más que ser regalado. Lo hará el próximo sábado 18, a las 6:00 p.m., en la Basílica Menor de San Francisco. Probablemente sea para confirmar que se halla en plenitud de forma y con mucho todavía por entregar desde el piano.

En esa jornada desfilarán por su memoria los nombres de Hortensia Rojas, Arcadio Menocal y los muy entrañables Argeliers León y Harold Gramatges, decisivos en su formación y precursores de un camino que lo llevaría a perfeccionar la técnica del instrumento con Katia Kazandjeva, Stanislav Pochekin y Joseph Goorevich, con lo que dejó definitivamente atrás el título de abogado especializado en Derecho Administrativo.

Desde entonces y en lo adelante, Huberal acuñaría su identidad como uno de los más laboriosos y consistentes intérpretes del piano en nuestro país, con méritos suficientes como para darse a conocer más allá de los límites de la Isla.

En su repertorio figuran obras del romanticismo europeo, de los nacionalismos latinoamericanos, de autores de las vanguardias del siglo XX, pero su fervor se orienta una y otra vez a la valoración y promoción del enorme legado pianístico de Ernesto Lecuona.

En España grabó por primera vez en el mundo el catálogo integral de obras para piano de Lecuona, contenido en un triple álbum producido por la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE).

Hace menos de un año, la casa productora Octavio Cortázar, de la Uneac, estrenó el documental Huberal, de José Galiño. Ese día, el maestro Juan Piñera, luego de expresar orgullo por haber compartido espacios de creación con Huberal, evocó la participación del homenajeado en las veladas musicales de la Sociedad Nuestro Tiempo, núcleo de resistencia cultural en medio de la dictadura batistiana, y su defensa de la obra de Harold Gramatges, Juan Blanco y los muy jóvenes Carlos Fariñas y Héctor Angulo. «Es decir –puntualizó– lo que sería la vanguardia del pensamiento musical después del triunfo de la Revolución estaba presente en Huberal, quien tuvo la valentía de interpretar esa música».

(Fuente: Granma)

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