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La cubana Tania Bruguera incita a derramar lágrimas por las víctimas de la crisis de la inmigración en una obra con varios elementos sorprendentes que fue inaugurada este lunes en la Tate Modern de Londres.

El trabajo de la artista, ubicado en la Habana y Nueva York, pretende hacer pensar sobre la crisis migratoria a través de varias “intervenciones furtivas” que el visitante se encuentra al pasear por la sala de Turbinas del museo de arte contemporáneo.

A modo de título, la obra lleva el número resultante de sumar los inmigrantes que viajaron de un país a otro el año pasado más los que han muerto hasta ahora, una cifra cambiante que no se exhibirá en carteles sino que se estampará diariamente en la muñeca de los asistentes a la muestra, y que hoy era de 000010142926.

Otras “acciones” encaminadas a provocar la reflexión incluyen una sala en la que el visitante se ve abocado a las lágrimas al entrar en contacto con un compuesto orgánico que irrita los ojos, con lo que la artista quiere forzar “una respuesta emocional”.

Bruguera ha dispuesto también el retrato de un inmigrante sirio en el suelo del salón de Turbinas, que solo se activa a través del calor generado si varias personas lo tocan a la vez.

La artista ha implicado para esta obra a la comunidad de activistas del barrio londinense donde se ubica la Tate, y sus nombres figurarán durante varios meses en una de las salas del centro londinense.

El trabajo presentado hoy cuenta además con unos efectos sonoros, realizados en colaboración con el artista Steve Goodman o Kode9, que causan en el visitante una sensación de inquietud o de que algo está a punto de ocurrir.

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