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Mirta Ibarra es, junto a Enrique Pineda Barnet y Salvador Wood, premio Lucía de Honor 2018, por la obra de la vida. Uno de los rostros emblemáticos del cine cubano. Su sonrisa y carisma están en el imaginario popular cubano desde sus papeles protagónicos en "Hasta cierto punto", "Fresa y Chocolate" o "Adorables mentiras", por solo mencionar algunos.

¿Qué representa para usted recibir este Premio Lucía de Honor por parte del Festival Internacional de Cine de Gibara?
Este es un Festival muy atípico, muy polifacético, y a uno le da mucha alegría, en este contexto donde todo el pueblo de Gibara participa de la fiesta del cine, recibir de mis colegas cubanos un reconocimiento a mi trayectoria, a mi trabajo. Todo esto resulta muy emocionante y me toca en mi sensibilidad, más que si lo hubiera recibido en otro lugar. Es como cuando recibí el Coral en la Habana. Uno siente que su propia gente lo quiere y reconoce.

Sobre Humberto Solás y Tomás Gutiérrez Alea (Titón), dijo:
"Le dediqué este premio a Humberto Solás y a Titón. Aunque nunca tuve la oportunidad de trabajar como actriz con Humberto, sí fuimos grandes amigos y recuerdo con alegría sus visitas, sus conversaciones. También se lo dediqué a Titón porque creo que parte de mi carrera se la debo a él, por lo tanto, yo sé que él está allá, muy feliz con este premio".

¿Proyectos de trabajo?
Estoy tratando de conformar el Centro de Investigación y Promoción Tomás Gutiérrez Alea, en la Habana. Ya tengo el local. Ahora se está trabajando en los techos que estaban en muy mal estado. Ahí voy a poner en depósito toda la biblioteca de Titón, su papelería y fotos.

¿Qué piensa de Gibara?
Me encanta el ambiente de Gibara y, sobre todo, el hecho de que todo el pueblo participa en el Festival. Esta es la segunda vez que vengo. El año pasado vine a trabajar como jurado. Ahora, para recibir el homenaje y disfrutar del evento.

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