Manuela
Cal
Fariñas

Manuela Cal Fariñas
Mimi Cal, Nananina
Nacimiento:  
12
/
1
/
1900
Fallecimiento:  
5
/
1978

Nace en el barrio de Jesús María, La Habana Vieja, la actriz MIMÍ CAL.

Debutó en 1916, en la compañía de A. Pous, donde actuó hasta 1926 —año en que murió el gran actor cienfueguero—, acompañándole en sus giras al extranjero.

Más tarde. Integró las compañías de Lecuona, en los estrenos de El cafetal (1929, Cipriana), El batey (1929, Guadalupe), María la O (1930, Caridad Almendares), Lola Cruz (1935, Ña Regla.

Estaba casada con el «negrito» Manuel Colina, con quien formó el duetto Mimí-Colina. Ambos recorrieron todos los escenarios de la isla y se presentaron con éxito en México (1924), Panamá (1931), entre otros países de habla hispana.

Al quedar viuda, contrajo matrimonio con Leopoldo Fernández. En la década de 1940 intervino en el elenco de La tremenda corte, con el personaje de «Luz María Nananina», que le granjeó una popularidad enorme.

Hacia 1962 se estableció en el extranjero, donde continuó actuando junto a «Trespatines», del que ya se había divorciado.

Popular actriz cómica cubana de radio, teatro y televisión. Formó parte del elenco del programa La Tremenda Corte, junto a Leopoldo Fernández y Aníbal de Mar.

Mimí Cal nació en el poblado de Regla, en La Habana. Comenzó muy joven su intensa carrera artística, en los cabarets habaneros, donde cantaba y bailaba rumbas. Su talento, unido a su hermosa figura de mulata criolla, la convirtió en una de las sensaciones de La Habana nocturna de principios de la república.

Actuó en casi toda la Isla, en varios países latinoamericanos y en España, donde causó grata impresión. A principios de la década de los años treinta ya era muy conocida por el público cubano, sobre todo por el que frecuentaba las salas de teatro. En esa etapa conoció a Leopoldo Fernández “Tres patines”, con quien formara pareja en la vida profesional y en la personal, en un matrimonio que duró dieciséis años.

Obtuvo éxito rotundo con su interpretación del personaje “Nananina” en La Tremenda Corte, un programa radial que salió al aire por primera vez el 7 de enero de 1942, a través de RHC Cadena Azul. El autor de la idea original y guionista del espacio fue Castor Vispo. La calidad de sus libretos, y los altos estándares de actuación del elenco, le valieron a La Tremenda Corte el calificativo de la mejor comedia radiofónica producida en Latinoamérica. Ese espacio, heredero de la tradición del teatro bufo cubano, constituyó un vehículo para llevar a la radio la trilogía de “el gallego, el negrito y la mulata”.

Cada emisión parodiaba las situaciones de un juzgado correccional en el que interactuaban los personajes. Aníbal de Mar encarnaba al Tremendo Juez, que servía de contraparte al personaje de “Tres Patines” (Leopoldo Fernández); mientras Adolfo Otero interpretaba “el gallego Rudecindo Caldeiro y Escobiña” y Miguel Ángel Herrera, el “Secretario”.

Los juegos de lenguaje y el doble sentido hacían las delicias de los radioyentes, cuyo éxito se acrecentó gracias a presentaciones simultáneas en teatro. Se estima que fueron grabados más de trescientos sesenta programas de La Tremenda Corte, muchos de los cuales aún se escuchan en emisoras radiales latinoamericanas.

“Nananina” dio a Mimí Cal gran popularidad. Su interpretación de la mulata, prototipo de la escena cubana introducido en el medio radial por Alicia Rico, marcó pautas no solo en la radio, sino también en el teatro. La excelencia histriónica de Leopoldo Fernández también contribuyó al éxito de la artista, pues su personaje logró madurez en los diálogos con “Tres Patines”.

La calidad de sus actuaciones le valió un lugar privilegiado en la nómina de la emisora RHC Cadena Azul, como actriz de cuadro de comedia, perteneciente a un selecto grupo contratado bajo régimen salarial especial (“con arreglos por programas”), y no con tarifa fija.

En mayo de 1947, solo otras tres actrices de RHC Cadena Azul disfrutaban de tal exclusividad: Sol Pinelli, Marta Martínez Casado y Eva Vázquez. Entonces, cuando aún no había aparecido la televisión, los salarios de la radio se dividían drásticamente en altos y bajos, y esa diferencia era mucho más notable en las grandes emisoras; el régimen salarial que llegó a disfrutar Mimí Cal demuestra la estimación del público y de sus empleadores.

En esa época los programas radiales se hacían en vivo y con público en el estudio, lo cual exigía a los actores un amplio dominio de las habilidades histriónicas, la improvisación, el canto y el baile. Esta forma de hacer, propia del medio radial cubano de la primera mitad del siglo XX, fue de utilidad a la artista, para enriquecer sus presentaciones en teatros y en centros nocturnos en los que también actuaba.

La Tremenda Corte pasó a la televisión, llegada a Cuba en la década siguiente, con lo cual la popularidad de Mimí Cal, Aníbal de Mar y Leopoldo Fernández creció enormemente. Otro programa nacido en el medio radial que más tarde pasó a la televisión con altos índices de audiencia fue Pototo y Filomeno, en el cual Mimí Cal sirvió de aderezo a la ingeniosidad del dúo de Aníbal y Leopoldo, en un rol secundario, pero igualmente destacado.

Entre sus grandes triunfos en la pequeña pantalla estuvo su trabajo de conductora, junto a José Antonio Cepero Brito, en Detrás de la Fachada, un espacio humorístico de frecuencia semanal, con libretos de Marcos Behmaras, cuyo argumento desarrollaba, en el escenario de un gran edificio de apartamentos, escenas de la vida cotidiana de los inquilinos. Mimí Cal desempeñó el rol de contrafigura, hasta que en 1957 fue contratada para trabajar en Puerto Rico; entonces fue sustituida en el espacio por Eloísa Álvarez Guedes y, posteriormente, por Consuelito Vidal.

Incursionó en el cine en varias películas que fueron muy taquilleras. Inspirada en el éxito de La Tremenda Corte, en 1945 se filmó una cinta homónima, producida por la empresa Refrescos Materva, con el mismo elenco que actuaba en el programa radial. El vigilante Chegoya, otro filme que contó con la actuación de Mimí Cal, fue producido por Publicidad Borbolla en 1949. Actuaron en él los comediantes Leopoldo Fernández, Aníbal del Mar, Rolando Ochoa y Jesús Alvariño.

Pero la más reconocida de sus cintas fue Olé Cuba (1957), donde nuevamente compartió la pantalla con Leopoldo Fernández y Aníbal de Mar (en los papeles de Pototo y Filomeno). La película, dirigida por Manuel de la Pedrosa, mostraba algunas características de la sociedad y la cultura cubanas de la época, con particular énfasis en la música popular. El elenco incluyó, además, a "Chino Wong", Julito Díaz, Teté Machado y Miguel Herrera, entre otros. En la escena inicial, Pototo y Filomeno, a bordo de un pequeño bote, rescatan a Rafael Alcántara (interpretado por Miguel Herrera), un polizón español atraído por el sueño de conocer Cuba.

Después de 1959, cuando los medios de comunicación fueron nacionalizados por el gobierno revolucionario cubano, Mimí Cal marchó a los Estados Unidos de América, donde su carrera artística continuó floreciendo. En Miami trabajó con Leopoldo Fernández en el espectáculo Se Escapó el Loco con Pototo, y en otras presentaciones teatrales.

Mimí Cal murió en Miami en 1978.


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