Manuel Francisco Rosalía de Jesús
Argilagos
Ginferrer

Manuel Francisco Rosalía de Jesús  Argilagos Ginferrer
Nacimiento:  
4
/
9
/
1838
Fallecimiento:  
9
/
11
/
1908

Oftalmólogo cubano que en 1861, propuso adicionar al oftalmoscopio un lente de óxido de uranio de color verde claro para disminuir las molestias y el daño de la luz blanca o amarilla sobre la retina, y poder examinar mejor al paciente empezando la era de la luz aneritra. Hoy se usa este tipo de lente tanto en los oftalmoscopios convencionales, como en los equipos más modernos, para hacer más evidente los detalles del fondo de ojo.

Fue escritor y filósofo, fundó y dirigió más de 50 periódicos. Participó activamente en la guerra de 1868 como combatiente y médico. Argilagos Guinferrer fue el primer oftalmólogo mambí. Hizo aportes científicos a su especialidad, los cuales prestigian a la medicina latinoamericana, que celebra su día cada 3 de diciembre.

Nace en Puerto Príncipe (Camagüey). Segundo hijo de Don Juan Argilagos Millet y de Doña María Soledad Ginferrer de Socarrás. Abuelos paternos: Don Antonio Argilagos y Doña Margarita Millet. Abuelos maternos: Don Esteban Ginferrer y Doña Josefa de Socarrás.

Entre los años 1851 y 1852 Argilagos es discípulo de José de la Luz y Caballero en el Colegio “El Salvador”, La Habana, lo cual fue significativo para aquel alumno pues años después escribiría en su colección de retratos, bajo el de don Pepe: “Fue profesor mío”

Casi niño fue enviado a Paris donde realizó el Bachillerato en Ciencias y Letras en 1855, en el Instituto Genty. Aquel niño creció rebelde, y mientras aprendía los secretos de la medicina, preparó una expedición armada a Cuba, pero fracasó. En 1860 se graduó de doctor en Medicina, Cirugía y Oftalmología en la Faculta de Medicina en París

Trabajó como médico cirujano del Hospital Oftálmico San Vicente de Paul, Francia. A su regreso a la Isla comenzó a trabajar como médico en Camagüey en 1865, y después se trasladó a Santiago de Cuba, donde trascendió por sus curas rápidas y operaciones felices. Más, en las altas esferas, Francisco no era bien visto. Se le consideraba un “trastornador de las instituciones legales”, porque sentaba a su mesa a los esclavos y agasajaba a músicos mulatos y negros. Por esos hechos y sus críticas a la metrópoli hasta se le solicitó al gobernador de la Isla deportarlo. La pretensión no fue aprobada, pero él decidió viajar a Nueva York para conspirar a favor de la independencia de Cuba, práctica que continuó en suelo patrio.

Después de ejercer durante algunos años, se incorporó al Ejército Libertador de Cuba en 1868.

En 1869 fue hecho prisionero. Se trasladó a República Dominicana en 1874. Regresó y al reanudarse la guerra en 1895 fue nuevamente detenido por los españoles y deportado a España.

Pasó a Colombia, donde ejerció hasta 1898. Vino a Cuba en 1900 y fue nombrado director del Hospital Civil de Santiago de Cuba. Perteneció a instituciones médicas extranjeras.

Entre sus obras se encuentran: Patria. Páginas para la Historia de Cuba. (1868-1895), Próceres de la independencia de Cuba, Una página sangrienta de la historia nacional de Cuba, entre otras.

El patrimonio cultural de Argilagos incluye además de las obras relacionadas con la medicina, cinco literarias, dos sobre agricultura y zootecnia, 11 americanistas, y otras muchas de contenido político recogidas en 3 volúmenes.

Entre los años 1860 y 1861 publicó en Europa 12 trabajos científicos acerca de nuevas tecnologías que desarrolló y trató de incluir en la práctica médica. Uno de los textos se titula “Sobre un nuevo método de corregir la enojosa influencia que ejerce la luz sobre los ojos sometidos al examen con el oftalmoscopio”. Este lo revela como el introductor de la cromofondoscopía y en especial, de la luz aneritra, o lente para suprimir los rayos de luz roja del espectro.

El científico propuso modificar la coloración amarilla o roja de la luz de la lámpara de combustión usada en el oftalmoscopio (inventado diez años antes por Herman Ludwing Ferdinand von Helmholtz) mediante un lente de óxido de uranio de tinte verde claro. Su introducción facilitó realizar los exámenes oculares, pues evitaba el deslumbramiento, irritaba menos los ojos y permitía observar por más tiempo al paciente y hasta con luz intensa. Ese filtro es muy útil para precisar vasos y hemorragias. Hoy acompaña a todo tipo de oftalmoscopio y su empleo se ha generalizado más después que el neurooftalmólogo norteamericano Wiffiam Hoyt lo “redescubriera”, y lo pusiera de moda en la especialidad. Pero estos artículos de Argilagos no son muy conocidos, al parecer, porque la primicia en el uso de la luz aneritra se le adjudica a Etienne Ginestous, en Italia, en 1911.

La invención surgió poco después de que Argilagos terminó sus estudios de médico-cirujano en la Facultad de Medicina de París, en 1860, junto a su hermano Rafael Argilagos, quien llegó a ser general de brigada en la guerra de 1868. En esa ciudad europea Francisco hizo, además, estudios de oftalmología.

En el propio año de 1861 también diseñó un instrumento para medir el diámetro antero posterior del ojo, que tiende a aumentar en determinadas enfermedades oftalmológicas.

En esa época, con muy corta edad y por oposición, él obtuvo la plaza de cirujano jefe del hospital San Vicente de Paul, en Francia, y dirigió un dispensario y una clínica especializados en París. Formó parte del centenar de especialistas que fundó la Sociedad Universal de Oftalmología, en 1861, y fue su primer secretario.

El Patriota
El 10 de octubre de 1868 se trasladó a la isla británica de Nassau para unirse al general Manuel de Quesada, donde coordinó la primera expedición armada para apoyar la revolución, el Galvanic.

A su regreso de Nassau trataron de asesinarlo en el Hotel Inglaterra. Escapó, pero en Ciego de Avila lo detuvieron y pasó la noche preso. De ese suceso ha llegado hasta nuestros días el autorretrato que pintó con un pie atrapado en el cepo. Se alzó en Las Clavellinas y combatió unido a su set de cirugía. Combatió al lado de Agramante, Manuel Bosa, Augusto Arango,Vicente García. Estuvo en los campos victoriosos de Bonilla, el Culeco, Arenillas, la toma de Las Tunas, Arroyo Blanco, San Jerónimo, Las Guásimas, Palo Seco.

Argilagos se casó en la manigua con Mercedes Loret de Mola, hija de grandes patriotas también, por su valentía y coraje obtuvo el grado de Coronel y Médico Cirujano del estado Mayor en Jefe del Ejército Libertador. Donó toda su fortuna a la causa revolucionaria. En fecha no precisada aún cayó prisionero de los españoles y salvó la vida de puro milagro porque los propios soldados enemigos lo reconocieron como el médico que después del combate curaba a Los heridos de ambos ejércitos.

No tenía más alternativa que huir y buscó refugió en la isla Saint Thomas. En ese lugar editó un periódico bilingüe y logró que se derogara La ley que impedía a los médicos de otras nacionalidades ejercer en las islas danesas.

En 1887 realizó labores sociales. Ganó varios premios como escritor e inventor Por ejemplo, tiene un libro sobre el queso camagüeyano tipo Patagrás, cuyo manuscrito se encuentra todavía en el Archivo Provincial de Historia de Santiago de Cuba.

Al iniciarse la guerra de 1895, ya viejo, solicitó la incorporación a la lucha de tres de sus once hijos: Franklin, Arturo y Roberto, y prometió que después iría él mismo a llevar otro trío de herederos. Mientras, creó clubes revolucionarios y el Partido Revolucionario Cubano en Barranquilla.

Al terminar la dominación española regresó a la patria, en desacuerdo con la intervención norteamericana, escribió en la prensa en contra de esa situación. El doctor Joaquín Castillo Duany lo situó como médico del Hospital Civil de Santiago de Cuba y allí trabajaron juntos. Cuando este enfermó, Francisco Argilagos lo sustituyó al frente de la institución.

Al morir su amigo Joaquín, Tomás Estrada Palma situó a otro director en el hospital. Argilagos combatió al presidente cubano desde La República por su entreguismo a los Estados Unidos. Escribió un artículo contra la Enmienda Platt y las bases navales, y lo dejaron cesante. Ocupó entonces el puesto de médico forense en Camaguey, Sibanicú y Cascorro, donde un colega celoso lo acusó de no tener sus títulos de médico, y era verdad que no los tenía en ese momento.

El gobierno camagüeyano le impidió ejercer y tuvo que aceptar una plaza de escribiente en la aduana de Manzanillo. Al enterarse Carlos J. Finlay —en ese momento jefe nacional de Sanidad— de la injusticia cometida contra el viejo oftalmólogo mambí, se dedicó a rescatar su figura, oficializar su reconocimiento como médico, y lo ubicó al frente de la sanidad del Caney.

Argilagos fallece en Santiago de Cuba. Fueron sus amigos quienes ayudaron a enterrarlo porque la familia no tenía tierra ni dinero para darle sepultura. Sus restos descansan en el Cementerio Santa Ifigenia.


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