Enrique
Loynaz
Muñoz

Enrique Loynaz Muñoz
Nacimiento:  
5
/
4
/
1904
Fallecimiento:  
29
/
5
/
1966

Pertenecer a la familia de los Loynaz, ser hermano de Dulce María e hijo del brigadier del Ejército Libertador Enrique Loynaz del Castillo puede significar un duro fardo de responsabilidad para quien transite el camino de las letras. Tal vez lo fuera para Enrique Loynaz Muñoz, pero en un sentido curioso: hizo de él un buscador incesante de su voz propia. Y la consiguió. Mucho se ha escrito acerca de esta familia. De Enrique también; en particular de su personalidad, de la reconcentración de su mirada, del talento enorme de sus facultades, de su desdén por publicar los versos. Se afirma que no dejó de escribir y que su carácter temperamental hizo de él un gran exigente consigo mismo.

Cursó sus estudios primarios y secundarios, al igual que el resto de sus hermanos, Dulce, Carlos Manuel y Flor, en el propio hogar, con profesores particulares que en el caso de los Loynaz fue un espacio caracterizado por un ambiente peculiar, profundamente interesado en las artes.

Entre 1920 y 1921 recorrió varios países de Europa occidental y parte de los Estados Unidos.

Presentado por Chacón y Calvo, El Fígaro publicó en 1923 algunos poemas suyos. El ensayista que lo presentó en la citada publicación, escribió de sus versos: “Las palabras se hacen cada vez más interiores, las palabras tienen cada vez más el valor de los símbolos.” Los estudiosos afirman que en Enrique se perciben las influencias de Juan Ramón Jiménez y de Edgar Allan Poe. Pero ante todo fluye el acento propio. Su obra revela el misterio de un carácter en que las sombras y el asunto de la muerte están presentes: La estrella se ve a lo lejos y yo sigo todavía sonriendo… La estrella está ya muy cerca y mi cara todavía está serena… La estrella se ha detenido a mi espalda y voy sintiendo mucho frío. La estrella me toca y tiemblo… La estrella me abraza y muero… (“La estrella”)

En la Universidad de La Habana (1928) se graduó de abogado, profesión que ejerció ocasionalmente.

Su obra poética, que nunca dio a conocer con regularidad por medio de las publicaciones periódicas, permanece inédita en sus volúmenes Un libro místico, La canción de la sombra, Faros lejanos, Canciones virginales, Poemas del amor y del vino, Miscelánea (Versos de narración y entretenimiento) y Después de la vida.

En vida no publicó libro y una parte importante de su obra permanece inédita, de ella sobresalen algunos ensayos.

Bibliografía activa:
Poesía completa, Editorial Letras Cubanas, 2007.


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