Edición de lujo de “Amor”, disco de Haydée Milanés, incluye voces de 14 cantantes de seis países

Artistas de seis países comparten sus estilos y la admiración por Pablo Milanés en la edición de lujo del disco Amor, un triunfo rotundo en la carrera de Haydée Milanés, quien hoy ajusta detalles para publicarlo en Cuba.

Mi padre y yo, los dos amamos lo mismo, la música, las canciones, la poesía, comentó la menor de las hijas de uno de los grandes compositores de Iberoamérica.

Hace 20 años, huía de las propuestas de asociar su carrera a la del padre pero después de dos décadas de demostrar talento y personalidad, llegó la aceptación, la plenitud, en fin, la madurez, que le inspiró volver a sus orígenes, a algunas de las canciones entonadas en su casa de niña, cuando nacían del pecho y la guitarra de Pablo.

Tras aceptar la bendición y acorde a las vivencias, la arreglista y productora escogió la guitarra como instrumento principal del primer fonograma y logró que su papá, con más de 70 años de edad, volviera a tocar después de mucho tiempo sin hacerlo.

Además, propuso las voces para cada vocalista con el propósito de interpretar a dúo, entre ella y Pablo: “Para vivir”, “Hoy no estás quizás más lejos”, “Ya ves”, “Te espera una noche de éxitos”, “Ya se va aquella edad”, “Amor”, “Hoy la vi”, “El breve espacio en que no estás”, “A veces cuando el sol”, “El 405 de nunca”, y “Canción”.

Gracias a la creatividad y el empeño de Haydée, brotaron algunas de las mejores versiones de estos temas, fruto de los conocimientos acumulados, la sensibilidad de la mujer convertida en madre, la afición por los libros de poesía y el deseo de vivir con lealtad el amor.

Aquel álbum no había terminado de presentarse en 2017 y ya la joven músico trabajaba en una edición de lujo, aún más atrevida, por combinar diferentes voces, estilos, géneros, también por demandar nuevos arreglos, al sumar las sonoridades de 14 reconocidos vocalistas oriundos de seis naciones.

Haydée multiplicó sus retos, se entregó a compartir el arte con inteligencia y otra vez consiguió dotar de temperamento a cada canción en un intento definido por ella como impulso de compartir el amor con figuras afines al padre.

Transformó a “Si ella me faltara alguna vez” en una especie de bachata-son a la cual sumó el acordeón y la voz de la mexicana Julieta Venegas, mientras irradió en “Yo no te pido” el carácter vibrante del argentino Fito Páez y lo enriqueció con la participación especial del propio Pablo.

“Identidad” recrea una exquisita rumba con las cubanas Ibeyi de invitadas, Cucurucho Valdés al piano y percusiones de Osaín del Monte, dos músicos que se encargaron aquí de los arreglos instrumentales.

La mexicana Lila Down personaliza “La vida no vale nada” con su manera única de cantarle a la existencia desde el dolor y la rebeldía; en tanto un desgarrado Pancho Céspedes acaricia “A mi lado” y “El primer amor”, de una manera aterradora, porque entre él y Haydée logran lo que parecen ser versiones definitivas, insuperables.

Omara Portuondo, diva legendaria, impregna su sello en la añorada “Yolanda” y en otro tema reflexivo y tremendo sobre la vida: “La soledad”. Su coterráneo Carlos Varela convida a la nostalgia en “Los días de gloria”, al igual que la española Silvia Pérez Cruz en “Ya ves”; contraste divino con el dominicano Pavel Núñez en el melódico y enérgico “Homenaje”.

Las bendiciones del disco se multiplican con el español Joaquín Sabina en “Hay”; el argentino Pedro Aznar en “Años”; la mexicana Rosalía León en “No ha sido fácil”; su compatriota Edgar Oceransky en “El amor de mi vida”; y, para cerrar, el brasileño Chico Buarque incita sensualidad en la devota “Todos los ojos te miran”.

El disco conduce por emociones diversas, transmitidas mediante ritmos de son, rumba, bachata, jazz, trova, entre otros ritmos, y varias veces aparece Cucurucho Valdés al piano y como arreglista instrumental, Enrique Plá en la batería, Jorge Reyes en el bajo, Raúl Verdecia en las guitarras acústicas, y una extensa lista de instrumentistas profesionales.

Este ha sido un disco muy trabajoso, querido, esperado, confesó la joven en reciente encuentro con la prensa, en el cual anunció que después de presentar el fonograma en México planea imprimirlo en Cuba con el sello discográfico Bis Music y así poderlo difundir en su tierra a partir de septiembre.

Los planes incluyen un concierto en La Habana con algunos de los invitados del álbum, dotando de un encanto que suscita un deseo de nuevos dúos, una aspiración de prolongar ese viaje poético por distintas facetas de la vida.

Prensa Latina