Celina
González
Zamora

Celina González Zamora
"Queen of Cuban Country Music", Reina del punto guajiro
Nacimiento:  
16
/
3
/
1928

Destacada intérprete de música campesina cubana. Su voz internacionalizó canciones como A Santa Bárbara y Yo soy el punto cubano. Premio Nacional de Música 2002.

Celina González nació en el asentamiento de La Luisa, cercano a Jovellanos, en la provincia de Matanzas. De padres campesinos, desde niña se relacionó con la música, puesto que sus padres y sus hermanos solían cantar en las fiestas familiares. De esta manera, a partir de la tradición hogareña, Celina aprendió la base melódica y rítmica del canto guajiro.

Su familia se trasladó a Santiago de Cuba, cuando todavía era niña. Celina sentía una gran atracción por el punto cubano, así que durante esta etapa comenzó a improvisar décimas y cuartetas. Siendo aún una adolescente, conoció a Reutilio Domínguez, a quien unió su vida sentimental y de quien fuera pareja profesional por varias décadas.

Junto a Reutilio –compositor, guitarrista y cantante- formó un dúo que pronto se volvió conocido en Santiago de Cuba. En 1947, el dúo Celina y Reutilio hizo su debut en la radio, en la emisora Cadena Oriental de Radio de Santiago. La pareja combinaba la voz de la cantante, con su timbre característico, a la habilidad de Reutilio como guitarrista, que era capaz de tocar al mismo tiempo tonos agudos y bajos.

Fueron descubiertos por Ñico Saquito cuando actuaban en el programa Atalaya Campesina, de la emisora santiaguera. De Ñico, según Celina, aprendieron a dominar los ritmos populares y a profundizar en el son y la guaracha. En 1948, el músico los introdujo en La Habana, en la emisora regional Radio Cadena Suaritos.

El dúo se presentó con la guaracha A Santa Bárbara, conocida también, popularmente, como Qué viva Changó, que resultó exitosa rápidamente. En la canción unían a la música del punto guajiro, el sincretismo de las religiones de origen hispano y africano, tal como se practica habitualmente en Cuba. Según palabras de Celina, el tema había nacido de un evento extraordinario, pues la Virgen, en una aparición, le había asegurado el triunfo artístico si ella le dedicaba un canto de alabanza. Durante sus presentaciones en esta emisora habanera, contaron, además, con el bongosero Marcelo González, apodado El Blanco, lo cual agregó cuerpo a su música.

A su experiencia vital, que les permitía hacer una música de inspiración popular, unieron las lecturas de poetas como Nicolás Guillén, Raúl Ferrer, Jesús Orta Ruiz El Indio Naborí, Adolfo Martí, lo que les ayudó a ampliar su repertorio cultural para la improvisación y la composición. Su música resultaba una combinación del más auténtico cantar del sarao campesino con la música y los temas de la poesía de la época.

Luego de su éxito, Celina y Reutilio obtuvieron un contrato en la radiodifusora de alcance nacional, RHC Cadena Azul, donde grabaron números que fueron muy populares. El público recibía con agrado la combinación de décimas y cuartetas típicas de la música campesina con los temas dedicados a la religiosidad popular, donde se hacía resaltar el panteón de deidades de origen africano, en su fusión con los santos católicos. Celina había heredado de su madre la devoción religiosa y en su voz se sentía la celebración sincera. Títulos como "A la reina del mar", "El hijo de Elegua", "A la Caridad del Cobre", fueron parte de su repertorio.

Durante la década de 1950, el dúo ganó prestigio, popularidad y se internacionalizaron sus temas. Aparecieron en los filmes cubanos Rincón criollo (1950) y Bella la salvaje (1953), ambos de Raúl Medina. Viajaron a New York y se presentaron en el Teatro Puerto Rico, junto al famoso Benny Moré. Aparecieron en programas de la televisión cubana, y actuaron en los grandes cabarets de La Habana, entre ellos, el afamado Tropicana. En esta década compartieron escenario con Ramón Veloz, Coralia Fernández, Raúl y Radeunda Lima, y sus canciones se popularizaron en Colombia, Venezuela y República Dominicana. Aunque Reutilio falleció en 1971, el dúo se separó en 1964. A partir de ese año y hasta 1980, Celina continuó su carrera como solista. No decayó su popularidad ni su presencia en los medios, lo cual contribuyó a que fuera considerada una leyenda de la música guajira. Se hizo acompañar por los conjuntos típicos Campo Alegre, Los Montunos, Los Pinares, y se presentó con éxito en cabarets, teatros, radio y televisión. Su presencia, no solo en programas de música campesina, sino en escenarios de diverso tipo, perpetuó en ella la imagen de la cantora popular guajira.

A partir de 1980 comenzó otra etapa en la carrera de Celina González, pues se unió con su hijo Lázaro Reutilio, para renovar el dúo que otrora fuera la fuente de su reconocimiento. Era esta una nueva alineación de voces, madre e hijo, que se proponía ofrecer una versión actualizada del dúo Celina y Reutilio. Trabajaron con el elenco musical del programa de la televisión "Palmas y Cañas", dedicado a la música campesina, adecuados al formato de conjunto moderno para música guajira y son montuno.

En 1984 viajaron a Bogotá, Colombia y a la Feria de Cali. Actuaron en el Estadio Pascual Guerrero y desde entonces creció su popularidad en el país latinoamericano. Las ciudades de Cali, Palmira, Bogotá, Popayán, Pereira, Manizales, Cartagena, Barranquilla, Montería, recibieron a Celina y Reutilio durante varios años sucesivos.

En esta nueva etapa, se presentaron con éxito en escenarios europeos. En el Reino Unido la cantante es conocida como "Queen of Cuban Country Music" y su música ha sido escuchada en Suecia, Francia y Grecia. En su repertorio incluyeron no solo canciones del legendario dúo, sino también temas de Matamoros, Ñico Saquito, Carlos Puebla, Los Compadres.

En su vasta carrera musical, Celina González incorporó canciones de la Nueva Trova, particularmente de Silvio Rodríguez y grabó con los grupos Manguaré y Adalberto Álvarez y su son. En 1999, con su hijo, grabó el disco 50 años como una reina, nominado en el 2001 al Grammy Latino, y Premio en el Cubadisco de ese mismo año.

El estilo de Celina González, dado por su natural gracia, la fuerza en la interpretación y su apego a las raíces campesinas, ha influido en intérpretes cubanas y de otras latitudes. El timbre de su voz es un sello que la identifica e identifica a la música campesina cubana. Es por esto que en la Isla se le llama la Reina del punto guajiro.

Entre sus reconocimientos se cuenta la medalla Picasso de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y el Premio Nacional de Música.

La escritora Mireya Reyes Fanjul sacó a la luz una investigación de nueve años sobre la vida de Celina González, en el libro Celina González, una historia de amor, editado por Letras Cubanas en 2011. En este trabajo se narra la unión amorosa y profesional de Celina con Reutilio Domínguez, así como su dedicación a la carrera de intérprete y a la tradición musical cubana.