César
Rodríguez
Expósito

César Rodríguez Expósito
Nacimiento:  
10
/
7
/
1904
Fallecimiento:  
12
/
6
/
1972

Periodista, dramaturgo e historiador de la medicina en Cuba.

Nace en Cienfuegos. Autor de numerosos artículos, entrevistas y reportajes.

Personalidad multifacética en el mundo de las letras fue, como su vida nos revela, el villareño César Rodríguez Expósito, quien transitó profusamente por tres ricas vertientes de la labor intelectual: el periodismo, la dramaturgia y la historia. Se destacó por su extraordinaria laboriosidad y dedicación, evidenciadas con claridad meridiana por la obra aportada.

A los 17 años, luego de concluir en La Habana los estudios de bachillerato, comenzó a trabajar en la redacción del periódico Cuba, iniciando de ese modo una larga carrera periodística en varios diarios nacionales, entre ellos El Día, El Imparcial, La Noche, La Lucha, Libertad, Diario de la Marina, Heraldo de Cuba, Avance, El País, Información y Excelsior.

Natural de Rodas, obtuvo varios premios por su labor en la prensa y participó, en Cuba y en otros países, en congresos periodísticos. Llegó a ser Presidente de la Asociación de Reporteros de La Habana (1929-31 y 1935-37), perteneció al Colegio Nacional de Periodistas, fue Presidente de la Federación de la Prensa Latina de América (1937), Vicepresidente del Club Internacional de la Prensa (1931) y Secretario del Patronato de la Escuela Profesional de Periodistas Manuel Márquez Sterling (1945).

Hombre preocupado por los conflictos sociales de su país, y enemigo de las hipócritas normas y prácticas predominantes en la Cuba que le tocó vivir, enfrentó aquellas convenciones con audacia en sus obras dramáticas, que no fueron pocas.

Como comediógrafo escribió piezas teatrales como: Humano antes que moral, El poder del sexo, Huyendo de la verdad, La superproducción humana, Los muertos viven, Adulterio ocasional, Los que tienen la culpa, La moral del divorcio, Multitudes y Violación.

Pero, a pesar de su amplia labor periodística y su aporte como dramaturgo, es probable que Rodríguez Expósito sea más conocido y recordado como historiador y, particularmente, de la salud pública cubana, aunque no solo se ciñó a ella, como nos deja ver su bibliografía activa.

Desde 1951 hasta su deceso, ocurrido en La Habana, el 12 de junio de 1972, ocupó el cargo de Historiador del Ministerio de Salud Pública, dependencia en la cual realizó una amplia y tenaz labor de investigación y divulgación histórica mediante los Cuadernos de Historia de la Salud Pública.

En el año en que comenzó a desempeñar la mencionada responsabilidad, Rodríguez Expósito, quien por aquella época ya era miembro de la Academia de la Historia de Cuba, publicó su obra biográfica Finlay, libro que había obtenido en 1949 el Premio “Finlay-Delgado” de la Asociación de Dependientes del Comercio de La Habana.

El galardonado autor ya había abordado la vida y obra del doctor Carlos J. Finlay en otros escritos, como el titulado Finlay ante la Historia, presentado y leído por él en sesión pública de la Academia de la Historia de Cuba, el 22 de agosto de 1950, en su condición de Académico Correspondiente. Además, divulgó el trabajo científico de Finlay y realizó la compilación de todas las obras de este, editadas por la Academia de Ciencias de Cuba en dos tomos (1966-1967).

Se destacó especialmente en varios congresos internacionales de Historia de la Medicina, en la defensa de Finlay como único descubridor del agente transmisor de la fiebre amarilla, condición que los estadounidenses pretendieron arrebatar al sabio cubano, empeño en el cual no tuvieron éxito.

Con Horacio Abascal y Félix Hurtado fue coautor de muy serios trabajos sobre la vida y la obra del propio Finlay. Escribió también Finlay en la historia de la medicina (La Habana, 1954); Fue Finlay y no Beaupertbuy quien descubrió el mosquito como agente de transmisión de la fiebre amarilla (Roma, 1954); Centenario de la graduación del Dr. Carlos Finlay en el Jefferson Medical College (La Habana, 1957); Carlos J. Finlay y el Hall of Fame (La Habana, 1959); Finlay: polémica permanente (La Habana, 1961); Carlos J. Finlay. Síntesis biográfica (La Habana, 1965), y Papeles de Finlay (La Habana, 1965).

Con igual seriedad y dedicación compiló la obra Bicentenario de Tomás Romay: 1764-1849, que el Ministerio de Salud Pública de Cuba publicó en 1964.

Su obra biográfica Finlay solo ha sido superada por el libro del doctor José López Sánchez titulado Finlay. El hombre y la verdad científica, publicado en 1987 por la Editorial Científico-Técnica y considerado la más completa y detallada biografía de todas las que se han escrito sobre el sabio cubano.

Pero el libro Finlay de Rodríguez Expósito no fue la primera incursión del autor en el género biográfico, pues ya en 1944 la Editorial Cubanacán había publicado en La Habana la obra Hatuey. El primer libertador de Cuba, con prólogo del ensayista, publicista y profesor universitario Elías Entralgo, quien en esas notas introductorias no solo nos habla del poder intuitivo del cacique Hatuey, nacido en Guahába, isla de Haití o Quisqueya, sino que nos advierte que el autor de la biografía “viene del arte dramático a la historia, casi por vía directa, con el concepto y hasta con el sentido de que la existencia es acción. Yo me he fijado en que su prosa se bonifica cuando relata acaecimientos de mucha actividad. El dramaturgo que hay, prevalentemente, que habrá siempre en César Rodríguez, trae a la indagación histórica la especial capacidad para escogerle y titularle los motivos fundamentales, el deseo de animarla con diálogos, y el propósito de que la imaginación ayude a la memoria, al juicio o al raciocinio, llenando con sospechas o suposiciones los vacíos o privaciones documentales”.

Hatuey no solo fue el primer luchador por la libertad de Cuba, sino también el primer mártir de la lucha contra la colonización española en la Isla y el primer extranjero que dio su vida por la tierra cubana. Dice bien Rodríguez Expósito en Dos palabras, párrafos que siguen al Prólogo de Entralgo, cuando afirma: “Hatuey es una figura extraordinaria —y olvidada por los cubanos—, por eso he querido rendir un justo tributo de recuerdo a su memoria con este apunte biográfico”.

El autor del libro sobre Hatuey, quien fuera también Secretario de la Sociedad Cubana de Historia de la Medicina, escribió otras biografías, entre ellas: Dr. Juan Guiteras; Dr. Ramón L. Miranda, médico de Martí; Francisco de Alvear; Dr. Enrique Núñez Palomino; Alejandro Fleming, descubridor de la penicilina; Juan Manuel Dihigo, filólogo y lingüista cubano; Dr. Juan N. Dávalos: el sabio que sueña con las bacterias, y Dr. Oscar Amoedo y Valdés.

Mucho más escribió César Rodríguez Expósito, pudiéndose mencionar, de su faceta de comediógrafo, los monodramas u obras para un solo actor que llevan por título La querida, Fusilamiento, Yo lo maté y Luz en la sombra.

Con su vasta obra, este autor ganó un espacio perdurable en las letras cubanas.

Como dramaturgo tiene entre sus obras Humano antes que moral, Huyendo de la verdad, Los muertos viven.

Biógrafo de Carlos J. Finlay, se consideró en su época el más destacado historiador de las ciencias médicas en Cuba.

Muere en La Habana el 12 de junio de 1972.

Fuente: Cubarte


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