Ana Fidelia
Quirot
Moret

Ana Fidelia Quirot Moret
Tormenta del Caribe
Nacimiento:  
23
/
3
/
1963

Atleta cubana especializada en las carreras de campo y pista de 400 y 800 metros planos. Fue medallista de bronce olímpica, titular mundial y panamericana, y doble campeona en Copas del Mundo.

Nació en Palma Soriano, Santiago de Cuba. A los dieciséis años se descubrió su talento, aunque desde muy temprano había tenido que poner a prueba una férrea voluntad, al ser rechazada por algunos entrenadores y técnicos que no veían en ella aptitudes para el atletismo. A los veinte años ingresó en la principal selección cubana de campo y pista.

El 13 de abril de 1985 participó en su primera competencia internacional. En septiembre de 1986 consiguió medallas de oro en las carreras de 400 y 800 metros durante los Segundos Campeonatos Iberoamericanos de Atletismo, celebrados en La Habana. A partir de entonces, sus éxitos fueron continuados. Ganó 39 carreras consecutivas de 800 metros entre 1987 y 1990, y quince de 400 metros en 1990. Durante 1989 logró títulos en la Copa del Mundo en 400 y 800 metros, por lo cual fue galardonada como la mejor atleta femenina a nivel mundial.

Era favorita para imponerse en las Olimpiadas de Seúl de 1988, pero la retirada del Comité Olímpico cubano de esos juegos le impidió convertirse en campeona olímpica. Sin embargo, en distintas reuniones internacionales venció a todas las atletas finalistas en la carrera de 400 metros. Además, obtuvo medallas en cinco Grandes Premios en la doble vuelta al óvalo (800 metros) entre 1987 y 1990.

Los Juegos Panamericanos también vieron brillar a la ya entonces llamada «Tormenta del Caribe», pues en Indianápolis -1987- y La Habana -1991- logró medallas de oro en 400 y 800 metros, lo que se repitió en los Juegos Centroamericanos, de Santiago de los Caballeros, República Dominicana, en 1986, y en 1990, en Ciudad de México. Alcanzó su momento cumbre en la Quinta Copa del Mundo de Atletismo, celebrada en Barcelona, España, en 1989, en la cual ganó la carrera de 800 metros con una marca de 1:54.44, la mejor en la historia en esta disciplina; también obtuvo otras dos medallas de oro en la carrera de 400 metros y como integrante del relevo largo de América. Fue segunda en 800 metros en el Campeonato del Mundo celebrado en Tokio en 1991.

Su primera participación en Juegos Olímpicos de verano ocurrió el 3 de agosto de 1992 en Barcelona, España, en los que terminó en el tercer lugar de la carrera de 800 metros, con tiempo de 1:56.80. Además, formó parte del cuarteto cubano del relevo 4 x 400.

Su carrera, aunque marcada por el éxito, sufrió obstáculos que parecían insalvables. Primero el deceso de Blas Beato, el hombre que pulió todas sus cualidades y la llevó a la cima. Después, en 1993, un accidente doméstico que estuvo a punto de costarle la vida y puso en peligro el desarrollo de su carrera, pues sufrió quemaduras en el 70 % de su cuerpo. Se pensaba que, por haber sido sometida a más de veinte intervenciones de cirugía reconstructiva, la «Tormenta del Caribe» no podría reincorporarse al deporte. Pero los éxitos de la medicina cubana y su férrea voluntad hicieron que, solo unos meses después del accidente, se incorporara a los entrenamientos. Entonces, aún en proceso de recuperación, obtuvo medalla de plata en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Ponce, Puerto Rico, en 1993.

La sorpresa resultó aún mayor cuando alcanzó una impresionante victoria sobre connotadas rivales en el Campeonato Mundial de Gotemburgo, Suecia, en 1995, con tiempo de 1:56.11. Desde entonces empezó a entrenar fuertemente. Su caso es inusual en la historia del deporte, pues después de su accidente fue dos veces campeona del mundo: en Suecia y, posteriormente, en Grecia.

De esa manera, continuó su preparación hacia la cita olímpica de Atlanta de 1996, con el objetivo de superar su ejecutoria de 1992 en Barcelona, pero no consiguió evitar el fuerte remate final de la rusa Svetlana Masterkova y obtuvo la medalla de plata.

Otro gran éxito le llegaría al año siguiente, en el Campeonato Mundial de Campo y Pista de Atenas, Grecia, donde se impuso en los 800 metros con tiempo de 1:57.14. Este sería su último y gran triunfo en la arena internacional.

En el recuerdo de muchos quedan sus disputas con destacadas figuras del atletismo mundial, en muchos casos titulares olímpicas y mundiales como Jarmila Kratosvilova, Christine Watchel, Sigrum Wodar, Lilia Nurutdinova, María de Lourdes Mutola y Svetlana Masterkova, frente a quienes ganó y perdió en múltiples competencias internacionales de atletismo.

La prestigiosa agencia de noticias Prensa Latina, de acuerdo con la votación de múltiples medios de prensa en el mundo, le ha concedido el Premio a la mejor deportista de America Latina y el Caribe en 1989, 1991, 1995 y 1997.

En la actualidad, Ana Fidelia Quirot, ya retirada del deporte activo, aún toma parte en eventos para veteranos y ayuda a desarrollar el atletismo en Cuba. Es invitada a los eventos internacionales y participa como asesora de los atletas cubanos que compiten. Además es Licenciada en Cultura Física y Deportes.


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