Argeliers
León
Pérez

Argeliers León Pérez
Nacimiento:  
7
/
5
/
1918
Fallecimiento:  
23
/
2
/
1991

Musicólogo, compositor, etnólogo y pedagogo, considerado el “padre de la musicología cubana”.

Entre 1926 y 1934, Argeliers León realizó estudios de música en el Conservatorio Municipal de La Habana, con Domingo Fortún, Antonio Mompó, Manuel Luaces y César Pérez Sentenat. De 1943 a 1949, estudió armonía y composición con José Ardévol en la misma institución. En París, en 1957, completó su formación en composición y análisis musical (estudió casi todas las obras del compositor ruso Igor Stravinsky) con la célebre profesora Nadia Boulanger.

Los estudios generales de Argeliers León se complementaron con su ingreso a la Universidad de La Habana en la carrera de Pedagogía, luego de interrumpir su licenciatura en contabilidad. Se graduó en 1943 con una amplia preparación en materias que influenciaron su futuro ejercicio profesional.

A la par, llevó adelante su ejercicio pedagógico, su obra autoral y los resultados de investigaciones concretadas a partir de su inserción a grupos de trabajo multidisciplinarios.

Junto al desempeño como profesor de artes, asumió diferentes asignaturas en la Facultad de Humanidades de la Universidad de La Habana, en cuyas aulas se formaron prestigiosos profesionales dedicados al estudio de distintos aspectos y procesos de la cultura.

Argeliers León se ocupó de la organización e implementación de los planes de estudio y programas de la carrera de musicología, así como de la formación de los primeros especialistas graduados en el Instituto Superior de Arte en La Habana, devenidos profesores de la disciplina. Sus aportes a la especialidad partieron de sus primeras investigaciones de la música popular tradicional iniciadas bajo los auspicios de Fernando Ortiz. Su método partía de las investigaciones de campo y se complementaba con los procesos analíticos derivados de su formación académica.

En materia de composición, campo en el que Argeliers León fuera introducido por su maestro José Ardévol, la creación formaba parte de un propósito y era resultado del ejercicio cotidiano que permitía el perfeccionamiento de una obra hasta su total conclusión.

El desarrollo de su obra se enmarca en tres etapas: la primera, de tonalidad tendiente al nacionalismo, donde utilizó elementos folklóricos, sobre todo en el ritmo y la forma; la segunda, que se manifiestó principalmente a través del dodecafonismo que primaba en la creación musical europea, con la que se vinculó Argeliers León durante su estancia en París; la tercera, donde su obra recurrió esencialmente a técnicas aleatorias, electroacústica y serialismo entre otras, sin renunciar totalmente a la tonalidad y los formatos convencionales.

En 1970, la UNESCO encargó a León un estudio sobre la integración del negro a las sociedades en América Latina, donde debían explorarse las causas históricas, económicas, sociales, lingüísticas y teológicas de este proceso. El resultado —inédito durante 32 años— salió a la luz con el nombre de Tras las huellas de las civilizaciones negras en América, una investigación que incluyó el factor religioso y que ayudó a hacer de este libro una obra de gran interés para el conocimiento y amplitud de estudios relacionados con la temática religiosa.

Los resultados de las investigaciones que durante más de seis décadas realizó Argeliers León, fueron recogidos en artículos editados en publicaciones periódicas o libros, en muchos casos en ambos soportes como informes parciales o estudios concluidos. Algunos de estos escritos o documentos fueron premiados y en los mismos se recogieron críticas, análisis musicales, estudios etnográficos, valoraciones didácticas y todo el pensamiento musicológico del maestro.

Muchas de sus obras pueden encontrarse en revistas especializadas como: Scientific World de Londres, Algerié Actualité de Argel, América Indígena de México, Música de la Biblioteca Nacional (Cuba), Actas del Folklore y Etnología y Folklore, estas últimas fundadas por el maestro.

Determinantes en su preparación como investigador resultaron los Cursos de Verano impartidos por los profesores María Muñoz de Quevedo y Fernando Ortiz, que aportaron al maestro los conocimientos teóricos y metodológicos necesarios para enfrentar el estudio de la cultura popular tradicional y que lo ayudaron a concretar métodos propios a partir del análisis musical y etnológico.

Por los resultados de su actividad docente y la obra autoral que ya comenzaba a ser reconocida, le fue otorgada una beca para estudiar folclor y didáctica musical en la Universidad de Chile en 1950.

Su preocupación por la autosuperación fue constante. Así, León profundizó en los estudios de gramática, una materia que le permitiría aplicar los métodos del análisis lingüístico al musical.

De suma importancia en la carrera de Argeliers León resultó el hecho de haber integrado en 1942, junto a Harold Gramatges, Edgardo Martín, Serafín Pro, Virginia Fleites, Julián Orbón, Juan Antonio Cámara y otros, el Grupo Renovación Musical, dirigido por el compositor José Ardévol. Fue este un colectivo que dejó una huella trascendente en el devenir de la música culta o académica en Cuba.

El desempeño profesional de Argeliers León incluyó diversas funciones de dirección en centros e instituciones relacionadas con la música. Así, paralelamente a su labor como Director del Departamento de Folklore en el Teatro Nacional, asumió las funciones de Jefe del Departamento de Música de la Biblioteca Nacional José Martí, dentro del cual conformó un equipo de trabajo en el que destacó la labor de Zoila Lapique y José María Bidot. Sus aportes más importantes en la Biblioteca Nacional se operaron en la organización de seminarios y conferencias, la edición de partituras y la fundación de la Revista de Música de dicha institución.

En 1961 asumió la dirección del Instituto de Etnología y Folklore de la Academia de Ciencias de Cuba, donde logró consolidar un equipo de investigadores que se nuclearon alrededor de los estudios etnológicos.

A partir del año 1974 se incorporó al Departamento de Música de la Casa de Las Américas, donde permaneció por 15 años, y dirigió el Boletín de Música de la Casa. Allí propició el intercambio entre los musicólogos de todo el Continente, además de la conformación de los fondos musicales de gran valor patrimonial que se atesoraron en la institución. A él se debió también la constitución del Coloquio Internacional y Premio de Musicología que se mantuvo hasta nuestros días.

A lo largo de su carrera ofreció conferencias, cursos, presentaciones de obras en diversos países y actuó, además, como representante de organizaciones internacionales y cubanas en reconocidos eventos. Se recogen sus intervenciones en: Primer Congreso nacional de Arte, 1936, Santiago de Cuba; VIII Congreso Internacional de Ciencias Antropológicas y Etnológicas, Moscú, 1964; Coloquio Africano-Americano, Benin, 1966; Encuentro de Culturas de América Latina, 1967; Seminario de Estudios Afroamericanos, Habana, 1968; Reunión de Expertos, Caracas, 1971; Coloquios y Premios de Musicología Casa de Las Américas (Desde 1979 hasta 1984); entre otros.

Diversos fueron los galardones y condecoraciones concedidos a Argeliers León durante su trayectoria, en correspondencia con sus resultados en el campo de la creación, la investigación y su desempeño profesional en sentido general. Pueden mencionarse por su importancia los siguientes: Premio Anual por su labor artística, 1984; Premio a su obra:” Llanto por el grito en la Plaza de Mayo”, 1985; Premio María Teresa Montes por el ensayo “La influencia africana en la música cubana”; y el título honorífico de Profesor de Mérito.

Como disímiles estudiosos de la Musicología, la Etnología y la Culturología han manifestado, la obra de Argeliers León ha aportado una visión integral de la cultura cubana, con la aplicación de las tendencias y técnicas más avanzadas en el campo de la investigación científica. Su análisis racional en el estudio de la música folklórica, así como una correcta orientación en los estudios de los factores y antecedentes que han influido en la formación de la música cubana, lo hacen merecer el título de “padre de la musicología” en Cuba.

Fuente: EnCaribe.org