Antón
Arrufat
Mrad

Antón Arrufat Mrad
Nacimiento:  
14
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8
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1935

Su talante semeja al estereotipo de un seminarista católico, con ese porte extático de exasperante suficiencia. Quien no lo conozca de cerca, corre el riesgo de acusarlo a priori de vanidoso y adusto. Pero al gozar de su proximidad, Antón Arrufat se nos revela diferente, divertido, espontáneo y lúcido, sin los afeites hipócritas de quien se sabe observado en su ganada notoriedad.

Hombre de gran constancia, confiesa que «los malos momentos, las angustias de cualquier tipo, las vicisitudes», las ha ido asimilando gracias a su capacidad de resistencia. Por más de una década vivió en el anonimato, entre la incomprensión y el equívoco que suscitó la publicación de una valiosa pieza teatral: Los siete contra Tebas, pero nada lo separó de su destino como escritor. «Siempre he creído que las relaciones entre el Estado y el escritor no son fáciles… Y como estoy muy seguro de eso y tal vez había un malentendido con respecto a mi obra y mi conducta —que siempre ha sido invariable—, no me preocupaba lo que estaba ocurriendo a mi alrededor. Los demás hacen su oficio, y yo el mío; es lo que tengo que hacer.»

Estudió la primera enseñanza en su ciudad natal, en el colegio de Dolores, de la Cía de Jesús. Según sus amigos más sagaces, le quedan gestos de cura: habla con parsimonia y es disciplinado y frugal.

La familia paterna es de origen catalán, de ahí el apellido. La madre del abuelo, sus hermanos, abandonaron Sitges a finales del siglo XIX, y ella vino encinta de quien sería su abuelo, y dio a luz en Santiago. Así que por esta línea es cubano por tercera generación.

Su segundo apellido, Mrad, es de origen libanés. Su otro abuelo había nacido en Siria, de familia árabe y musulmana. A este abuelo, que dejó a su abuela cubana con cuatro hijas pequeñas y desapareció del hogar para nunca volver, lo vió solo una vez, siendo un niño.

Siempre ha sido miope y de niño la familia lo ignoraba. No veía con claridad las letras en el pizarrón del colegio, y loe creyeron tardo, torpe y morón. El cura del aula descubrió la verdad: una miopía innata, que dura hasta hoy. Cuando le pusieron lentes, aprendió a leer y nació entonces en la vida doble, la que se vive y la que se sueña.

En 1947, cuando tenía once años, la familia lo trajo a vivir a La Habana. Es decir, vinieron todos. Muchos años después, sobre esta corta existencia provinciana, tan delicado refugio, escribió una novela, la primera, que es tan extensa como esos años, La caja está cerrada, publicada en 1984, que obtuviera el Premio de la Crítica del año siguiente.

Ya en La Habana, ingresó en los Escolapios, donde terminóla primera enseñanza. Realizó el bachillerato en el Instituto de La Habana, en el de Marianao y en el del Vedado, de acuerdo con las mudadas de la familia de un reparto al otro. Desde niño jugaba con su hermana al teatro, se disfrazaban, colgában una sábana blanca de un alambre en la sala de la casa, y representaban obras imaginarias.

Al padre le encantaban las zarzuelas, y lo llevaba a ver "La verbena de la paloma" y "Los gavilanes" las tardes del domingo, cuando llegaban a La Habana compañías españolas. Su padre, aunque cubano, vivió y se movió en un círculo de comerciantes españoles. Era un gran bebedor y jugador de dominó. Nunca hizo fortuna, aunque descendía de una familia adinerada.

Aquel abuelo que nació al llegar a Santiago, hizo dinero vendiendo huevos en una cesta por las calles santiagueras. Llegó a ser dueño de una peletería y de una tienda de ropas. El hijo nunca lo igualó. Vivió siempre de su sueldo de viajante del comercio, sueldo exiguo, que bien administrado, le sirvió para educar a los hijos.

Su vocación por la literatura comenzó a manifestarse muy pronto. Desde muy niño, ya en Santiago de Cuba, escribía poemas y piececitas teatrales. En una libreta de clases redactó una novela, que en una de las múltiples mudadas de la familia, se extravió.

Estrenó la primera obra teatral en 1957, "El caso se investiga". El padre había muerto en un accidente de ferrocarril el año anterior. Su madre tres años antes. Había quedado huérfano, y se puso a escribir con ahínco, hasta hoy.

Comenzó a publicar en la revista Ciclón, dirigida por José Rodríguez Feo, que fuera muchos años codirector de Orígenes. Allí insertó críticas, piezas teatrales, narraciones y poemas. Vivió, tras la muerte del padre, en Estados Unidos. Visitó Canadá. Regresó a Cuba tras el triunfo revolucionario, en 1959, donde ha permanecido hasta hoy.

Ha viajado por Europa, residido en Londres y París. En 1962 apareció su primer libro, En claro, donde se recogen sus poemas de adolescente.

Trabajó en el magazine Lunes de Revolución y fundó y dirigió durante cinco años la revista Casa de las Américas. En el tardío año de 1979, tras largos abandonos, terminó la carrera universitaria, graduándose en la Facultad de Filología de la Universidad de La Habana. Guardó el título en una gaveta y ahí está todavía. Pero fue una victoria personal concluir esos estudios.

Fue amigo y albacea literario de Virgilio Piñera. Entre sus obras se encuentran, en teatro: Los siete contra Tebas (1968) La repetición, El caso se investiga, La tierra permanente(1987); , La divina Fanny,Todos los domingos (1965), la colección de piezas Teatro (1963) y en poesía: Repaso final (1963), Escrito en las puertas (1967) y La huella en la arena (1986); en narrativa: La caja cerrada (novela, 1984) y ¿Qué harás después de mí? (cuentos, 1988).

En 1968, la polémica desatada en torno a su pieza teatral Los siete contra Tebas con la que ganó el premio José Antonio Ramos de la Unión de Escritores y Artistas (UNEAC), lo condenó a unos catorce años de silencio en los que el escritor no pudo publicar. La obra se estrenó en Cuba en el 2007 bajo la dirección de Alberto Sarraín.

Sus piezas teatrales han sido traducidas al polaco, inglés y francés. Se han estrenado en Estados Unidos, Venezuela, México, Puerto Rico y Varsovia. Ha publicado en la revista Europe, L'Arc, Les Lettres, Quimera, Siempre, Ever green y en casi todas las revistas cubanas.

En el año 1987 recibió el Premio de la Crítica Literaria por La tierra permanente (teatro) y en el año 1995 por el libro de poesía, Lirios sobre un fondo de espadas.

En el 2000 es distinguido con el Premio Nacional de Literatura. Además recibe por la novela La noche del aguafiestas el Premio de la Crítica Literaria. También se le otorgan la Medalla "Alejo Carpentier" y la Distinción por la Cultura Cubana.

En el 2003 la Editorial Letras Cubanas le edita la pieza teatral Las tres partes del criollo.

En el año 2005 la Editorial Letras Cubanas publica su libro de ensayos El hombre discursivo.

Mi antagonista y otras observaciones (cuentos). 1963.
La caja está cerrada (novela). Letras Cubanas, Ocuje, 1984/Letras Cubanas, PNL, 2002; 2003.
¿Qué harás después de mí? (relatos). Letras Cubanas, Giraldilla, 1988.
Las pequñas cosas (prosas).1988.
De las pequeñas cosas (relatos). Pre-Texto, España, 1997.
Ejercicios para hacer de la esterilidad virtud (cuentos). Ediciones Unión, 1998.
La noche del Aguafiestas (novela). Letras Cubanas, Premio Alejo Carpentier, 2000.
Teatro. Ediciones Unión, 1963.
Todos los domingos. Ediciones R, 1964.
Los siete contra Tebas. Ediciones Unión, 1968.
La tierra permanente. Letras Cubanas, Giraldilla, 1987.
Cámara de amor. Letras Cubanas, Giraldilla, 1994.
La divina Fanny. Ediciones Unión, 1995.
Las tres partes del criollo. Letras Cubanas, 2003.
En claro. Ediciones La Tertulia, 1962.
Repaso final. Ediciones R, 1963.
Escrito en las puertas. Ediciones Unión, 1968.
La huella en la arena. Letras Cubanas, Giraldilla, 1986.
Lirios sobre un fondo de espadas. Letras Cubanas, Edic. Especial, 1995.
El viejo carpintero. Ediciones Unión, 1999.
Ensayos
Virgilio Piñera: entre él y yo. Ediciones Unión, 1995/Letras Cubanas, Rueda Dentada, 2000.
Antologías
Antología personal. Mondadori, 2001.
Ediciones y recopilaciones
Nuevos cuentistas cubanos. Casa de las Américas, 1960.
Guarachas cubanas. Ediciones La Tertulia, 1962.
Teatro de Strindberg. Letras Cubanas, 1964.
Cuentos de Felisberto Hernéndez. Casa de las Américas, 1968.
Espantolino. Gertrudis Gómez de Avellaneda. Letras Cubanas, 1984.
Dos mujeres. Gertrudis Gómez de Avellaneda. Letras Cubanas, 2000.
Bibliografía pasiva
Arreola, Juan José. "Antón Arrufat: El vivo al pollo", en Casa de las Américas. La Habana, 2 (9): 157, nov.-dic., 1961.
Ávila, Leopoldo. "Antón se va a la guerra", en Verde Olivo. La Habana, 9 (47): 16-18, nov. 24, l968.
Daltón, Roque. "En claro [de] Antón Arrufat", en Casa de las Amáricas. La Habana, 3 (17-18): 63-64, mar.-jun., 1963.
Desnoes, Edmundo. "Para estos libros que esperan", en Unión. La Habana, 3 (2): 195-198, abr.-jun., 1964.
Díaz Martínez, Manuel. "Repaso final", en Bohemia, La Habana, 57 (38): 23, sep. 17, 1965.
Galich, Manuel. "Arrufat en el Teatro Experimental", en La Gaceta de Cuba, La Habana, 2 (29): 15, nov. 5, 1963.
Leal, Rine. En primera persona. (1954-1966). La Habana, Instituto del Libro, 1967, p. 48, 133-134, 177-180 y 340-341.
Llopis, Rogelio. "Antón Arrufat, escritor versátil", en La Gaceta de Cuba. La Habana, 3 (35): 20-21, abr. 20, 1964.
Muguercia, Magaly. "Porque jamás ocurra en días laborables [sobre todo los domingos], en El Caimán Barbudo. La Habana, (5): 22, jul., 1966.
Piñera, Virgilio. "Tres en uno a una", en La Gaceta de Cuba. La Habana, 2 (15): 11-12, abr. 1, 1963; "Final del repaso", en Unión. La Habana, 4 (3): 145-149, jul.- sep., 1965.
Triana, José. "Apuntes sobre un libro de Arrufat", en La Gaceta de Cuba. La Habana, 2 (18): 12-13, may. 18, 1963.
Premios
Premio de la Crítica Literaria por La tierra permanente (teatro) Premio de la Crítica literaria en el año 1995 por el libro de poesía, Lirios sobre un fondo de espadas. Premio Nacional de Literatura, 2000. Premio de la Crítica Literaria por la novela La noche del aguafiestas. Medalla Alejo Carpentier.


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