Andrés
Simón
Gómez

Andrés Simón Gómez
Nacimiento:  
15
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4
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1961

Andrés Simón Gómez. Corredor cubano. Campeón mundial en 60 metros bajo techo en Budapest, Hungría, 1989. Medalla de bronce como integrante del relevo 4x100 en la Olimpiada de Barcelona, 1992. Medallas de oro en 100 metros y en el relevo 4x100 en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, Santiago de los Caballeros de Ponce, 1993. Medalla de oro en 100m y en el relevo 4x100m en el Campeonato Centroamericano, Nassau, 1985. Medallas de oro en el relevo 4x100m en el campeonato Iberoamericano, México, 1988.

Nació en Guantánamo. Llegó tardíamente al Atletismo con 19 años, ello no le impidió convertirse en un especialista en distancias cortas: 60 y 100 m, en una época en que había mucho rigor para los que carecían de una temprana iniciación deportiva.

Prácticamente no corrió los 200 m, su mejor marca fue un discreto 21.61 s en 1985, más allá del lugar cuarenta de todos los tiempos en Cuba. En 1984, con 23 años, se incorporó al equipo nacional y progresó notablemente al registrar 10.25s ese año y ubicarse en el 3er. Lugar del ranking nacional.

En los tres años siguientes sus marcas resultaron las mejores de Cuba, y sus 10.06 s en 1987 lo convirtieron en el tercer cubano más veloz de la historia del atletismo en nuestro país.

Sus resultados más significativos medalla de oro en 60m en el Campeonato Mundial bajo techo de Budapest 1989 y la medalla de bronce en el 4x100 m en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, con tiempo de 38s récord nacional absoluto , y así superó el vigente desde los Juegos Olímpicos de Ciudad de México 1968.

Fue el de más rápida reacción, por ello se le considera “el amo de la arrancada en Cuba”.

Su abnegada labor de tantos años fue premiada con su inclusión en el Salón de la Fama de la Confederación Centroamericana y del Caribe de Atletismo, cuando fue exaltado junto a Javier Sotomayor, Roberto Hernández, Norberto Téllez, Luis Mariano Delís, Silvia Costa y Maritza Martén García.

Simón podría ponérsele Rápido y pequeño, pues pese a sus escasos 1.61 metros de estatura logró convertirse en el primer y único campeón mundial de velocidad en su país.

Precisamente su estatura fue el primer escollo que debió sobrepasar el pequeñito Andrés Simón Gómez cuando mostró credenciales en las carreras de velocidad, allá en su natal Guantánamo.

Por entonces no había el desenfreno de nuestros días tras los hombres altos y fuertes para el deporte, pero tampoco era bien visto un corredor que regalara tanto en cuanto a desplazamiento por la longitud de sus piernas.

No obstante, Simón nunca se dejó convencer de abandonar el deporte, y a fuerza de coraje y entrega logró permanecer por varios años como el mejor velocista cubano, e incluso obtener una medalla olímpica histórica, pese a dedicarse hasta los 19 años a la práctica del fútbol, y consistentemente al atletismo sólo después de los 22.

Nacido el 15 de abril de 1961 en tierras del Guaso (cumple este miércoles 48 años de edad), unió a sus condiciones naturales un fuerte deseo de llegar a lo máximo y una gran abnegación, que le hicieron sobreponerse a muchos malos ratos pasados en su dilatada carrera, pues se mantuvo corriendo casi hasta los 40 años.

Tuvo su primer resultado importante cuando venció en los 100 metros planos en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santiago de los Caballeros 1986. En esa cita cronometró 10 segundos y 29 centésimas, para aventajar al dominicano Juan Núñez (10.38) y al jamaicano Ray Stewart (10.48).

Unos meses después consiguió la que sería a la postre su mejor marca personal en el hectómetro (10.06), lograda a mediados de 1987.

Al Campeonato Mundial bajo techo de Budapest 1989 no llegó como favorito, sin embargo a la hora de la verdad corrió como una bala y se coronó con tiempo de seis segundos y 52 centésimas, para aventajar al ganés John Myles-Mills (6.59) y al italiano Pierfrancesco Pavón (6.61). Ni antes ni después cubano alguno ha podido encaramar en el podio en una competición de este tipo, en carreras lisas.

Sin dudas, ese fue su mayor momento de gloria, pero tres años después, en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 vivió otro inolvidable, cuando formó parte de la cuarteta antillana que ganó la medalla de bronce en el 4x100, última presea estival del atletismo cubano en pruebas de velocidad pura.

Tenía ya 31 años, una edad en la cual la mayoría de los velocistas del mundo han pasado al retiro, pero se encontraba todavía en muy buenas condiciones. La posta cubana mostró credenciales desde la semifinal, cuando entró detrás solamente del super favorito Estados Unidos, y en la final Simón, Joel Lamela, Joel Isasi y Jorge Luis Aguilera completaron la hazaña.

Ellos recorrieron el óvalo del Estadio Olímpico de Montjuic en 38 segundos exactos, para destrozar el 38.40 que permanecía como récord de Cuba desde 1968, e implantar el registro todavía vigente en la Isla.

Cuatro años después, con 35 abriles, volvió a integrar la cuarteta antillana en la final olímpica de Atlanta 1996, donde finalizaron sextos, con crono de 39.39. Previamente habían sido cuartos en el Campeonato Mundial de Stuttgart 1993.

Su asignatura pendiente fueron los Juegos Panamericanos, en los cuales no pudo subir al podio jamás, pese a que Cuba ganó los relevos 4x100 tanto en La Habana 1991 como en Mar del Plata 1995, pero nunca integró la cuarteta triunfadora.

Su abnegada labor de tantos años fue premiada con su inclusión en el Salón de la Fama de la Confederación Centroamericana y del Caribe de Atletismo el pasado año, cuando fue exaltado junto a los estelares Javier Sotomayor, Roberto Hernández, Norberto Téllez, Luis Mariano Delís, Silvia Costa y Maritza Martén.


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